Mientras los países de la Unión Europea y Estados Unidos reciben oleadas de inmigrantes irregulares con escasa cualificación, Rusia lanza un plan para atraer a extranjeros con talento que deseen vivir y trabajar en el país. La oferta de Rusia, que brindará a esos inmigrantes un permiso de residencia inmediato «sin cuotas ni exámenes», está dirigida a todo tipo de profesionales, desde los que hayan obtenido logros en ciencias y tecnología hasta los que destaquen por sus habilidades en áreas relacionadas con la cultura y la educación.
Podrán beneficiarse de este programa, publicitado en redes sociales como X y Telegram por el Gobierno de Rusia y sus departamentos, ciudadanos de cualquier país del mundo. Sólo es necesario tener alguna habilidad o cualificación profesional y, sobre todo, tener ganas de aportar a la sociedad y a la economía rusas.
Los profesionales que accedan al permiso de residencia en Rusia a través de este programa, además, podrán trasladar con ellos a sus familiares directos: cónyuges, padres e hijos. Una vez en el país, todos ellos recibirán «apoyo integral» y asesoramiento en su proceso de adaptación a los usos y costumbres rusos, así como en el aprendizaje del idioma.
«El programa marca la primera iniciativa migratoria de Rusia dirigida a atraer talento global, proporcionando seguridad jurídica, procedimientos simplificados y apoyo integral para la integración», expone el Gobierno de Rusia acerca de un programa para atraer extranjeros con talento que supervisan el Ministerio de Asuntos Internos y la Agencia de Iniciativas Estratégicas.
Refugiados que huyen de la «agenda neoliberal destructiva»
Además de los que aprovechen la oferta para instalarse en Rusia en busca de buenas oportunidades laborales, el Gobierno que encabeza Vladimir Putin considera que puede haber también ciudadanos de países como los de la Unión Europea que deseen huir de lo que el propio presidente ruso califica como la «agenda neoliberal destructiva».
Putin lanza siempre que puede dardos a la Unión Europea y lo hace con alusiones a la decadencia de esa institución supranacional y a la de los países que forman parte de ella. El relativismo moral, la inmigración descontrolada y, sobre todo, la pérdida de influencia en la esfera internacional son algunos de los factores por los que el Ejecutivo ruso cree que puede haber muchos europeos que prefieran vivir en Rusia, un país que, según el propio Putin, no ha perdido la brújula moral y se mantiene fuerte.


