No habrá partidos del Mundial 2030 en A Coruña, pero sí una reforma integral del estadio de Riazor que estará por debajo de las exigencias que marca la FIFA para los recintos que acogen encuentros de la máxima competición del fútbol. Así lo han comunicado hoy la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, y el presidente del Deportivo y de Abanca, Juan Carlos Escotet, que comparecieron juntos en el Ayuntamiento para anunciar la renuncia de la ciudad a ser sede mundialista, un secreto a voces desde hace semanas y una certeza desde que ayer se fijó la rueda de prensa conjunta, en la que también estuvo presente el presidente de la Diputación, Valentín González Formoso.
«Hoy sellamos una alianza para el futuro del deporte en A Coruña, un proyecto que permitirá mejorar nuestras infraestructuras deportivas y estará pensado para el Deportivo, para su afición y para toda la ciudad», expuso la alcaldesa acerca de una reforma del estadio que, si bien no servirá para que el recinto cumpla con lo que marca la FIFA para las sedes del Mundial, permitirá que Riazor acoja eventos ajenos al fútbol durante todo el año.
En esa idea de «generar valor» durante todo el año y de no hacerlo sólo con el fútbol incidió Juan Carlos Escotet, que ha cumplido su objetivo de que el estadio tenga una reforma a su gusto y según las directrices que él mismo, como máximo mandatario del Deportivo, le marque al Concello. El también presidente de Abanca siempre ha intentado, desde que asumió la presidencia del club de fútbol coruñés, adueñarse de los usos y de la gestión de un estadio de titularidad municipal que no es del Deportivo sino de todos los coruñeses. Para muchos de los vecinos de A Coruña, Escotet es, por este motivo, el gran triunfador que sale de la renuncia al Mundial.
«Como accionistas mayoritarios, queremos reiterar nuestro compromiso firme y a largo plazo con la inversión en el Deportivo y en el complejo de Riazor. Entendemos nuestra presencia aquí como una apuesta por el crecimiento de la ciudad. El objetivo es consolidar una institución que actúe como motor de dinamización y que proyecte el nombre de A Coruña con rigor y profesionalidad, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras», manifestó el presidente del Deportivo. que añadió que el acuerdo con el Ayuntamiento «representa una oportunidad de crecimiento ordenado para el Deportivo y constituye una mejora para las infraestructuras públicas de A Coruña».
Blanco de las críticas de la mayoría de los vecinos de A Coruña, que consideran que la ciudad pierde una gran oportunidad al renunciar a ser sede del Mundial y que califican la gestión de la candidatura por parte del Ayuntamiento como una chapuza, la alcaldesa aseguró que la decisión de renunciar es la más sensata para no hipotecar a un Concello cuya situación económica dista mucho de ser la deseable.


