Muere Maricarmen, la mujer de 87 años cuyo desahucio originó las protestas multitudinarias por la vivienda

Maricarmen

Maricarmen ha muerto. La mujer de 87 años cuyo desahucio originó las protestas multitudinarias por la vivienda, la acampada en Sol de Madrid y las demás que se montaron en otras ciudades españolas, los decretos aprobados por el Gobierno en Consejo de Ministros y, como consecuencia de todo ello, la convocatoria de elecciones y de una huelga general ha fallecido en el hospital, antes de poder regresar a la casa de la que la habían sacado por a fuerza.

Un acuerdo posibilitó que Maricarmen pudiera regresar al inmueble en el que había residido desde hace décadas, primero con sus padres y, más tarde, sola; pero la muerte le ha llegado antes de que se consumara ese retorno que los grupos que instigaron las manifestaciones por la vivienda pretendían mostrar con una gran victoria. El pacto, alcanzado con la mediación de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) del Ayuntamiento de Madrid, establecía un nuevo contrato de alquiler durante ocho años y una renta que no superaría el 30% de sus ingresos netos.

Maricarmen conoció ese acuerdo durante su ingreso hospitalario y es que la anciana entró en el Hospital Gregorio Marañón justo después de su desahucio y, a día de hoy, aún no le habían dado el alta. Al saber que podría volver a su casa, se había mostrado «muy contenta», sin saber que el destino tenía reservado un macabro desenlace para uno de los desahucios más mediáticos que se recuerdan.

La muerte de Maricarmen, que llega justo un día después de que Pedro Sánchez anunciara la disolución de las Cortes y convocara elecciones, ha desatado todo tipo de comentarios y teorías, desde las clásicas condolencias que llegan cada vez que alguien famoso fallece hasta las tesis más descabelladas y conspiranoicas. Unos creen que la anciana habría muerto igualmente aunque su desahucio nunca hubiera llegado, algunos sostienen que fue precisamente el disgusto por el desahucio lo que la llevó a enfermar, otros piensan que toda la sobreexcitación a la que fue sometida puedo haber agravado su estado de salud y los hay que incluso piden una autopsia minuciosa para descartar que Sánchez y su equipo de la cloaca la mataran para tener una mártir que utilizar en campaña.

Sea como fuere, Maricarmen será siempre recordada como la inquilina cuyo caso desató unas grandes movilizaciones por la vivienda que llevaron a una convocatoria anticipada de elecciones que, teniendo en cuenta el gusto de Sánchez por perpetuarse en el poder, casi nadie pensaba que llegaría algún día. Maricarmen nunca conocerá ni el resultado de esas elecciones ni los cambios que puedan derivarse de las movilizaciones. Descanse en paz.

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