Las protestas por el encarecimiento de la vida y el deterioro de las condiciones de vida en Francia han dejado en las principales ciudades del país un panorama desolador y es que muchos de los participaron en las algaradas aprovecharon la coyuntura para perpetrar actos vandálicos y saqueos y apropiarse de todo tipo de trofeos robados de las tiendas. Incendios provocados, lunas de los escaparates rotas e individuos que campaban a sus anchas mientras transportaban artículos robados quedaron retratados en fotografías y vídeos que, para vergüenza de un país que parece haber perdido la capacidad de proteger a sus propios ciudadanos, circularon como la pólvora a través de los redes sociales y se repitieron una vez tras otra en los medios de comunicación.
Zapatillas deportivas y camisetas de fútbol, figuras y cartas de colección, consolas de videojuegos y teléfonos móviles son algunos de los trofeos que los manifestantes amantes de lo ajeno cosecharon como botín en los saqueos ocurridos en las principales ciudades de Francia. Las pérdidas para los comercios, sobre todo para los pequeños, son cuantiosas y muchos de los propietarios de los establecimientos asaltados se plantean incluso si poner fin a su actividad.
Ni las más de 2.000 detenciones practicadas (855 sólo en París), ni los agentes policiales, 500 de los cuales resultaron heridos, que hicieron todo lo que pudieron para contener a unos manifestantes violentos que estaban completamente desatados sirvieron para evitar los saqueos y el pillaje en ciudades como la mencionada capital de Francia, Marsella, Niza y Lille. En la otrora tranquila Limoges, famosa por su porcelana, los radicales llegaron incluso a incendiar el Ayuntamiento, provocando la caída de una de las torres del edificio.
Parece que la intención de muchos de los que perpetraron los saqueos es la de hacer caja con las piezas sustraídas, pues muchos de los artículos que salieron de las tiendas asaltadas estaban ya disponibles en plataformas de venta online como Vinted cuando apenas habían pasado un par de horas desde el estallido de los disturbios. Tal es la cantidad de artículos robados que se pusieron a la venta que las propias plataformas han adoptado medidas para detectarlos y facilitar la identificación de quienes se apoderaron de ellos de forma ilegal.

La Fnac de Marsella, la tienda oficial del club de fútbol Lille Olympique Sporting Club, el establecimiento de Micromania (especializado en coleccionismo y videojuegos) en Niza y la mayoría de los locales comerciales de ropa y material deportivo forman parte de la larga lista de espacios invadidos con violencia por los amantes de lo ajeno.
Algunos de los objetos de los que se apoderaron los exaltados que participaron en las protestas de Francia tienen una gran carga simbólica y son buena prueba de la gran cantidad de trofeos cobrados durante los disturbios. El trofeo que el equipo de esports Team Vitality ganó en un prestigioso torneo del videojuego Counter Strike o una camiseta del Barça del mismísimo Lionel Messi firmada por el futbolista son dos de las piezas con las que se grabaron delincuentes mientras reían y celebraban.

Si bien las protestas de este fin de semana fueron especialmente violentas, actos vandálicos como los cometidos durante las mismas son cada vez más frecuentes en Francia. Ya sea cada vez que el Paris Saint-Germain, la selección francesa o cualquier otro equipo del país ganan un título, en determinadas festividades o a raíz de hechos aislados que actúan como detonante, hay muchos delincuentes que aprovechan el alboroto para salir a las calles a saquear y destruir todo lo que encuentran a su paso.


