Christoph Kramer formó parte de la selección de Alemania que se proclamó campeona del mundo en el año 2014 y dio lo mejor de sí mismo en clubes como el Borussia Mönchengladbach, pero ahora que se ha retirado del fútbol ha revelado su verdadera gran pasión: el coleccionismo de cartas de Pokémon. Fue el propio Kramer quien, a través de sus redes sociales, mostró orgulloso su colección de 121 cartas, que incluye algunas piezas muy codiciadas y, por tanto, caras.
El exfutbolista desveló en una entrevista concedida a Sportbible que su pasión por las cartas de Pokémon viene de lejos y es que Kramer confesó que ya en la escuela primaria jugaba con ellas y las coleccionaba. En la actualidad, su mayor deseo es conseguir tenerlas todas o, de no conseguir ese objetivo tan ambicioso, ampliar su colección lo máximo posible.
Tanto le gustan a Kramer sus cartas de Pokémon que, pese al crecimiento exponencial de precios que éstas registran con el paso del tiempo y a que son muchos los que las usan para especular, dice no estar dispuesto a venderlas jamás. «Creo que todos los niños nacidos en los 90 eran grandes fanáticos de Pokémon. Fue genial coleccionar cartas en la escuela y siempre fue una especie de sueño infantil tenerlas todas. Debo decir que compré algunas cartas, pero no pagué mucho. No sé exactamente cuánto es, pero nunca las vendería”, aseguró.
Como casi todos los coleccionistas, Kramer tiene su favorita dentro de su colección de cartas Pokémon: la de Alakazan. También tiene joyas que destacan por su valor, como la carta de Charizard, una de cuyas copias se vendió por 350.000 dólares (312.182 euros).

Cada vez son más los coleccionistas de cartas de Pokémon y el mundo del deporte no es ajeno a ese fenómeno. Además de Kramer, hay otros deportistas que sienten pasión por los artículos de ese universo que popularizaron videojuegos y series de anime en televisión. El luchador y youtuber Logan Paul vendió una de estas cartas por 16 millones de dólares y demostró hasta qué punto el coleccionismo puede ser mucho más que un hobby y convertirse en una gran inversión.


