Kromic Bruck, coleccionista de Masters del Universo: «Sólo vendí una de mis figuras, porque la oferta era desmedida y la tenía repetida»

Kromic Bruck

Para Adolfo Saro, cuyo nombre de guerra es Kromic Bruck, todo lo que rodea a la franquicia de los Masters del Universo es un portal a una infancia que se desarrolló en la década de los 80 y en la que las figuras de He-Man y de sus aliados y enemigos lo transportaban a un mundo de fantasía donde los únicos límites eran los de su propia imaginación. Ahora, ya adulto y con una legión de seguidores en redes sociales como X (antes Twitter), posee una gran colección de artículos que, considerados en el pasado como simples juguetes, son hoy codiciadas piezas con las que algunos, él no, buscan especular y hacer negocio. Autor de un libro que recoge sus conocimientos sobre los Masters del Universo y de una novela llena de nostalgia ochentera, espera ansioso la película de su adorada franquicia que se estrenará este año y tiene en marcha nuevos proyectos editoriales y uno, que por el momento es una propuesta lanzada junto al actor Carlos Santos a la espera de aceptación definitiva, para una serie de televisión que unirá el universo de los frikis con el de los actores cinematográficos.

-¿Cómo te convertiste en el coleccionista de Masters del Universo llamado Kromic Bruck?

-Creo que Kromic Bruck, como tal, ya nació en 1984, que fue el año en que, de niño, me compraron mi primera figura de Masters del Universo, pero sí es cierto que ese nombre lo empecé a utilizar hace unos cinco años, cuando, en mi intento de encontrar en las redes sociales gente afín a mis aficiones con la que compartir mi pasión, busqué un alias para no poner mi nombre real o para ponerme uno que podría haber tenido en el mundo de los Masters del Universo un tipo aficionado a los comics como yo. Kromic Bruck viene de Comic Book (los nombres de los personajes de Masters del Universo suelen ser juegos de palabras sobre algo relacionado con sus características).

-¿Por qué decidiste compartir esa pasión por los Masters del Universo en las redes sociales?

-Fue algo natural. Como dije, empecé para conocer gente afín a la que también le gustaran los Masters del Universo y, poco a poco, fueron llegando seguidores que estaban interesados en ese mundillo o que, simplemente, recordaban con nostalgia a He-Man y querían saber un poco más sobre él. Me di cuenta, al compartir el conocimiento que tenía sobre ese universo, que hay mucha gente interesada y, sin ponerme un objetivo muy concreto, decidí ir dejando cada día alguna píldora sobre los Masters. Eso llevó a que Dolmen Editorial contactara conmigo para ofrecerme la posibilidad de plasmar todo ese conocimiento en un libro y ese libro se publicó a finales de 2021. Fue ahí donde me convertí, entre comillas, en una especie de divulgador de los Masters del Universo. Digo lo de entre comillas porque yo siempre me definí como un apasionado y el hecho de haber publicado un libro o de que la gente me siga en las redes sociales fue una casualidad, porque yo nunca he tenido la intención de convertirme en un influencer ni creo que lo sea, aunque haya gente que diga que por los números entraría en esa categoría.

-¿Recuerdas cuál fue tu primera figura de Masters del Universo?

-Sí, perfectamente. Fue Skeletor y me la compró mi hermana Asunción en la juguetería San Diego de mi barrio, Vallecas, el 5 de junio del año 1984. Recuerdo la fecha porque fue en mi cumpleaños y porque fue el día en que descubrí los Masters del Universo. Tenía 6 años.

-Es una pena que negocios como esa juguetería de barrio que recuerdas con tanto cariño estén en peligro de extinción.

-Pues sí. Esta juguetería estaba en Vallecas y yo escribí una novela de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo titulada Proyecto: Retorno 80 que es un homenaje a esa juguetería y al que era su propietario. Era una juguetería-papelería mítica en mi barrio que, hasta mediados 90, se dedicaba a vender, además de material, figuras de acción y, entre ellas, como no podía ser de otra manera en los años 80, los Masters del Universo. La verdad es que el propietario llevó bien el negocio, pero se retiró por jubilación y dejó el local cerrado. Estuvo sin actividad hasta hace bien poco, cuando se transformó en una especie de ultramarinos-frutería, de esos que ahora están por todas las ciudades. Hasta ese cambio, si uno se acercaba, podía incluso ver todavía juguetes en su interior. Me dio mucha pena cuando cerró, pero aún me dolió más el cambio de actividad, porque fue ahí cuando realmente sentí que desaparecía por completo una parte importante de mi pasado.

-¿Podría decirse que eres el mayor coleccionista de Masters del Universo de España?

-Creo que me equivocaría si dijera eso. Hay gente muy apasionada que también tiene una gran colección en número pero que no los muestra en redes o lo hace en foros más privados. Tengo constancia de que hay al menos dos personas que tienen una colección mayor que la mía. Puede que yo tenga algún objeto en concreto que ellos no tienen, pero también ellos tienen cosas que yo no tengo. No creo ser el mayor coleccionista de Masters del Universo en España, aunque sí es cierto que, gracias al libro y dentro de la comunidad hispanohablante, puede que sea más conocido que otros.

«Mi primera figura fue Skeletor y me la compró mi hermana Asunción en la juguetería San Diego de mi barrio, Vallecas, el 5 de junio del año 1984. Recuerdo la fecha porque fue en mi sexto cumpleaños»

-De todas las figuras de tu colección, ¿cuál es tu preferida?

-Como yo tiro mucho hacia lo sentimental, tengo que decir que es la de Mantenna, que es una de las más feas de la colección, pero que, al mismo tiempo, es conceptualmente maravillosa. Es un personaje que es una especie de semiaraña con ojos que se le salen de sus cuencas. Yo la admiro mucho pese a tener un aspecto objetivamente feo, pero lo que realmente hace que le tenga tanto cariño es que me la regaló mi madre por un cumpleaños.

-Mantenna es, curiosamente, un personaje de la Horda del Terror que no aparece en la serie de animación de He-Man y los Masters del Universo sino en la de She-Ra: La princesa del poder, cuya protagonista es el alter ego femenino de He-Man que resulta ser su hermana.

-Sí. La serie de She-Ra se hizo para continuar con el éxito de la de He-Man y para llevar ese universo al ámbito femenino. En Mattel (la empresa que fabrica las figuras de Masters del Universo) habían detectado que las niñas también tenían interés y quisieron hacer una colección dedicada a ellas. Lo que sucedió es que, para atar también a los fans que habían seguido la serie de He-Man de Filmation, llevaron a la serie de She-Ra enemigos de He-Man, como es el caso de Hordak y de los integrantes de su Horda del Terror como Mantenna. Intentaron captar al público femenino sin que los fans que ya había perdieran el interés por considerar la serie de She-Ra como algo ajeno al universo que ya conocían.

-En aquella serie de dibujos animados, She-Ra tenía un físico muy atractivo con el que quizás también se pretendía captar la atención del público masculino.

-Bueno, quizás los niños de la época estaban más interesados en otras cosas. Cuando yo veía la serie de pequeño, te puedo asegurar que estaba más interesado en Hordak que en el físico de She-Ra.

-En todo caso, ahora se habla mucho de la sexualización de los personajes de series de animación y videojuegos y lo cierto es que, tanto en las figuras como en los dibujos de Masters del Universo, los personajes masculinos son anchos y musculosos mientras que los femeninos presentan una figura más esbelta y estilizada.

-Si nos paramos a pensar, nos daremos cuenta de que estaba mal pensado tanto para niños como para niñas. A los niños se nos decía que teníamos que conseguir un cuerpo musculado si queríamos ser unos verdaderos hombres y a las niñas se les decía que el único cuerpo con el que podían sentirse a gusto era uno idealizado como los de Teela y Evil-Lyn o, fuera del universo de los Masters, el de Barbie. Tanto a niños como a niñas se les ofrecían unos conceptos que, en la mayoría de los casos, eran inalcanzables.

-La apariencia de los muñecos de He-Man era muy llamativa y peculiar, porque eran muy musculados y, además, desproporcionadamente anchos en relación a su altura.

-Era lo que se llevaba en los 80. Los héroes de acción típicos de la época eran los que encarnaban actores como Schwarzenegger y Stallone. Eran más sus músculos que ellos mismos lo que resultaba atractivo. He-Man se guio por dos corrientes muy importantes en los 80: una de ellas, la fantasía barbárica que puso tan de moda Conan y que era lo que los estudios de mercado recomendaban vender a los niños, y, por otro, los héroes de acción que veíamos en el cine y que tenían ese tipo de músculos.

«No creo ser el mayor coleccionista de Masters del Universo en España, aunque sí es cierto que, gracias al libro y dentro de la comunidad hispanohablante, puede que sea más conocido que otros»

-¿Hay alguna figura de tu colección que destaque por su valor?

-Hay figuras que se han revalorizado, como la de He-Man Espada Luminosa y la de Skeletor Ojos de Fuego. Tengo que decir que yo tuve la suerte de comprar en una época en la que no había tanta especulación y en la que no estaba tan de moda comprar figuras antiguas, así que el precio que yo conseguí por esas figuras raras fue bastante asequible, incluso podría decir que justo. Hoy en día, esas mismas figuras tienen unos costes prohibitivos, por la moda relacionada con todo lo que tiene que ver con los 80 y por la especulación. La gente que vende pide muchas veces unas cantidades que para mí, objetivamente, no valen. Para mí, las figuras de Masters del Universo, sean las que sean, tienen un valor sentimental absoluto y enorme, pero yo no creo que una pieza de plástico fabricada hace 40 años pueda llegar a costar 2.500 o 2.700 euros.

Kromic Bruck Masters del Universo
Kromic Bruck posa ante algunas de las piezas de su colección de Masters del Universo

-¿Se llegan a pagar esas cifras o hay una diferencia entre los precios que inicialmente fijan los vendedores y los que se pagan al final?

-Se pagan, se pagan… Sólo hay que consultar en páginas como eBay y ver los últimos movimientos de figuras vendidas para tener una idea de los precios que se pagan. A mí, de hecho, me ha contactado por redes sociales gente de países como Alemania para ofrecerme dinero por las figuras.

-¿Y vendiste esas figuras que te querían comprar?

-Si te soy sincero, tengo que decir que vendí una, porque la oferta era tan desmedida que nadie podría decir que no.

-¿Cuál era la figura y por cuánto la vendiste?

-Prefiero mantener la cifra en secreto. Lo que sí diré es cuál era la figura: un Skeletor Ojos de Fuego. Lo bueno es que tenía dos veces esa figura, una en caja y otra fuera de caja, y que era una figura que llegó más tarde que las primeras y que ya compré cuando era mayor, así que tampoco sentí al venderla que perdía algo de mi infancia. No tenía ese valor sentimental que si tienen otras, pero es que además tenía dos y no me dolió desprenderme de una de ellas.

-Así que hiciste un negocio estupendo.

-Bueno, me molesta definirlo como negocio, porque para mí es una pasión y yo no me dedico a comprar y a vender. De hecho, salvo en ese caso, no vendo. Del resto de ofertas que he tenido por figuras, como sólo tengo una unidad, las he rechazado todas. No quiero desprenderme de mi infancia, ni de los recuerdos, ni de algo tan importante para mí como son los Masters del Universo. En el caso de la figura que vendí, lo hice porque me pareció un precio que sólo estaría dispuesto a pagar un alemán, que son grandes fanáticos de este universo y se ve que tienen mucha mejor economía que nosotros, y porque, como dije, sentí que no estaba traicionando nada a mi colección porque la tenía repetida.

«Tuve la suerte de comprar en una época en la que no había tanta especulación y en la que no estaba tan de moda comprar figuras antiguas, así que el precio que yo conseguí por esas figuras raras fue bastante asequible»

-Además, seguro que parte del dinero de esa venta lo dedicaste a ampliar tu colección.

-Si te digo la verdad, lo dediqué a aumentar la colección del peque, mi sobrino, no la mía. Estoy muy unido a mi sobrino y pasamos mucho tiempo juntos.

-Imagino que, aunque es un niño de un tiempo muy distinto a los 80, le habrás inculcado todos tus valores y conocimientos asociados a los Masters del Universo.

-Absolutamente. Es el mayor fan que te puedes encontrar ahora mismo. De hecho, es el único de su colegio que conoce a los Masters del Universo. Conoce todos los personajes, cómo son, en qué bando están, cómo es Eternia… Yo espero que, con la llegada de la próxima película de Masters del Universo que se estrenará el 5 de junio, haya muchos amigos suyos que dejen llevar por él y que se adentren en ese maravilloso mundo. Así tendría más gente para jugar con las figuras y dejaría de poder hacerlo sólo conmigo.

-Veo que ya tienes al heredero de tu colección.

-Pues sí, yo creo que sí. Tengo varios sobrinos y adoro a todos, así que imagino que a todos les caerá algo, aunque este se llevará más cosas de los Masters del Universo y los otros se llevarán más tebeos, que también tengo muchos, y otras cosas.

-Te habrás dejado un buen dinero para hacer crecer tu colección.

-Menos de lo que mucha gente pueda pensar, porque, como dije antes, yo compré en una época en la que los precios no eran los que son hoy. Ahora mismo, yo no podría comprar asiduamente figuras antiguas de Masters del Universo o de cualquier otra línea de las que también tengo, como pueden ser las de BraveStarr o G.I. Joe. Si hubiera empezado hace cinco años, no podría tener una colección como la que tengo. Tuve la suerte de que compre cuando a nadie, o a muy poca gente, le interesaba este mundillo, a finales de los 90 y a principios de los 2000. Así me hice con cosas que ahora ve la gente y se piensa que soy millonario. Pues no, yo era un trabajador, un currito que trabajaba muchísimas horas, y que dedicaba parte del presupuesto para ocio a comprar dos, tres o cuatro figuras al mes y, a veces, haciendo un esfuerzo mayor, a comprar una colección entera, como ocurrió con BraveStarr. La colección completa de BraveStarr la compré en 2003 por 400 euros y, hoy en día, ya hay figuras de esa colección, como la de Turbo Potro, por las que se piden 700 u 800 euros.

Kromic Cueva
La Kromic Cueva, estancia donde Kromic Bruck guarda su colección

-Veo que lo del coleccionismo de figuras de acción de los 80 puede ser, además de un interesante y nostálgico hobby, una gran inversión.

-Sé que hay gente que lo hace, pero hay que tener en cuenta que, para esto, hay muy poco relevo generacional. En la actualidad, es cierto, hay gente que compra y vende y mucha le sacará rédito económico a medio plazo; pero yo creo que en el futuro ya no habrá gente de 40 o 50 años interesada en comprar figuras como la hay ahora. Creo que esto va a tener un pinchazo y que figuras que ahora están muy cotizadas van a pasar a costar bastante menos.

-Es que curiosamente, hoy son los adultos más que los niños quienes compran esas figuras.

-Por supuesto, para los niños han dejado de tener ese componente místico que tenían para nosotros, que de pequeños las teníamos como un tesoro y celebrábamos cuando nuestros padres, que no podían comprarnos todo lo que queríamos, nos regalaban alguna. Ahora los niños no tienen esa afinidad que teníamos nosotros con una determinada colección, como nos ocurría a nosotros con los Masters del Universo o con los G.I. Joe. En la actualidad, se pone de moda una determinada colección de muñecos, normalmente porque salen en una serie de televisión, y los niños los compran para poco después dejarlos. Nosotros podíamos tirarnos años y años con los Masters del Universo. A esto hay que sumar que los niños de hoy entran cada vez más pronto en el ocio electrónico. Nunca van a tener esa vinculación sentimental con las figuras que tuvimos nosotros.

-¿Estaba más estimulada la imaginación de los que fuimos niños en los 80 y jugábamos con figuras de acción que la de los que lo son en la actualidad y juegan a videojuegos desde muy temprana edad?

-Sin duda. y sin menospreciar las formas de ocio que tienen hoy en día los chavales. Muchos de los videojuegos actuales son más cinematográficos que jugables, porque están más enfocados en la narrativa que en desarrollar la imaginación. Cuando nosotros jugábamos a los videojuegos antiguos de Spectrum o de Amstrad teníamos que poner mucho de nuestra parte para imaginar que ese pixel que se movía por la pantalla era una persona o que esos objetos que se movían eran enemigos. Incluso dentro del ocio electrónico teníamos que desarrollar la imaginación. El ocio electrónico actual, por el contrario y como dije, es mucho más cinematográfico y no estimula tanto la imaginación de los peques.

-Este año, además de estrenarse la película de la que has hablado, saldrá al mercado un videojuego. ¿Están los Masters del Universo más vivos que nunca desde su época dorada de los 80?

-Yo ya había visto en las redes sociales y en los últimos años una especie de despertar. La nostalgia de los 80 pegaba fuerte y Mattel ya había acometido varios intentos para revitalizar los Masters del Universo. La empresa encontró el momento perfecto para lanzar de nuevo la colección al mercado y, de hecho, lo hizo con una línea llamada Masters of the Universe Origins, con figuras iguales a las clásicas pero con articulaciones. Esa colección estaba orientada hacia los que fuimos niños en los 80 y echábamos de menos a los Masters del Universo, pero también apuntaba a captar nuevos fans para la franquicia. Por eso no sólo se vendió en tiendas especializadas en coleccionismo, sino también en grandes superficies. Lo que no me esperaba era el éxito que tuvo en las redes sociales el tráiler de la película, que captó a una audiencia masiva. Las más de 75 millones de reproducciones que tuvo el tráiler en las diferentes plataformas y canales en las que se lanzó son un buen indicativo de que hay un interés real en los Masters del Universo. Muchos de esos interesados serán nostálgicos de los 80, pero también habrá otros que se incorporen ahora. Quiero creer y creo que hay un interés de la gente más joven por acercarse y descubrir la franquicia.

«Los niños de hoy entran cada vez más pronto en el ocio electrónico. Nunca van a tener esa vinculación sentimental con las figuras que tuvimos nosotros»

-Como experto y fan incondicional que eres, ¿qué expectativas tienes para la película?

-Actualmente, muy altas. Tengo que reconocer que, al principio, cuando vi la primera foto filtrada del rodaje, en la que salía Adam (el alter ego de He-Man) vestido con una ropa convencional del planeta Tierra que lo hacía parecer más un funcionario que el príncipe de Eternia, me llevé una pequeña decepción, porque pensé que, al desarrollarse en parte en la Tierra, sería una película paródica. Conforme fue saliendo más información, mis esperanzas crecieron. Vi que el director es Travis Knight, que dirigió películas como Bumblebee, que es una revisión muy digna del universo Transformers, y eso me dejó con esperanzas. Una persona que hizo algo bueno con otra de las grandes franquicias de los 80, como es la de Transformers, seguro que supo tratar con cariño y respeto a los Masters del Universo. Cuando por fin pude ver el tráiler, todos los temores que pude haber tenido quedaron diluidos, porque lo que vi en el tráiler me parece espectacular y fiel a los conceptos de la serie clásica de Filmation. Creo que es una producción que bebe mucho de dicha serie animada y que también tiene guiños a la colección de figuras. Mucha gente ha descubierto con este tráiler que no todo se limita a los superhéroes de Marvel y DC o a las múltiples revisiones de El Señor de los Anillos, sino que hay espacio para presentar franquicias nuevas, porque Masters del Universo, aunque tiene más de 40 años, será algo nuevo para muchos de los nacidos desde finales de los 90. Pienso que, con esta película, se podrá contentar tanto a los fans de toda la vida como a toda una nueva generación de fans que va a surgir a raíz de ella.

-Llamas Kromic Cueva a la habitación donde guardas tu colección de Masters del Universo y de otras figuras de acción ochenteras. ¿Se te ha quedado ya pequeña?

-Lleva muchos años siendo pequeña. Es cierto que el espacio me obligó a comprar cada vez menos, pero si llega algo inevitable que sí o sí tiene que estar, porque para mí es importante, le hago un hueco como sea.

-Además del libro sobre los Masters del Universo, has escrito la novela Proyecto: Retorno 80. ¿Qué tal la experiencia como escritor?

-El resultado de esos dos primeros libros fue muy bueno y sigo con esa faceta. En el caso de El poder de los 80, me sorprendió mucho el éxito que tuvo siendo como es un libro sobre los Masters del Universo, porque pensaba que el nicho de público para esa franquicia era mucho más reducido. Gracias a esa gente que tiene nostalgia de su infancia en los 80, se vendió extraordinariamente bien, no sólo en España sino también en otros países hispanohablantes, y lleva ya trece ediciones. Con mi novela también estoy muy satisfecho, tuvo un alcance menor, por no tener tras de sí el nombre de una franquicia para ayudar a sus ventas, pero ha funcionado muy bien y la crítica ha respondido de forma positiva. La experiencia como escritor fue tan buena que este año tengo ya en marcha otros proyectos editoriales. Además de mi colaboración con la editorial Moztros, que es la que publica los comics de Masters del Universo en España y para la que escribo prólogos y artículos de apoyo, me he lanzado con otro libro que acabo de entregar a la editorial y del que, por el momento, sólo diré que supondrá un nuevo vistazo a los 80 con una temática diferente pero a la que también estoy muy unido. Puedo adelantar que gustará tanto a los aficionados al cine de los 80 como a los usuarios de videojuegos de la época.

-Imagino que serás de los que piensan que el cine de fantasía y aventuras de los 80 es insuperable.

-Es cierto que muchas de esas películas de los 80 sólo son disfrutables en la actualidad si uno se pone el filtro de la nostalgia delante y las ve con los ojos y con la ilusión con los que las vio en su época, pero también lo es que hay otras que han sobrevivido muy bien y que son objetivamente muy buenas, como Regreso al Futuro, Cazafantasmas, Indiana Jones, Gremlins… Es cierto que los efectos especiales no son como los de ahora, porque eso es una cuestión tecnológica, pero en cuanto a fotografía, guion e interpretación son películas maravillosas.

-¿Fueron los 80 la mejor época para ser niño?

-Para mí, desde luego que sí. Yo nací en 1978 y siempre digo que tuve el mejor timing natal. Nacer en ese año me permitió ser niño durante toda la década de los 80 y eso fue maravilloso. Trato de ser objetivo, pero claro, cada uno habla de su infancia… Habrá quienes también recuerden los 90 como una maravilla por la cantidad de franquicias que aparecieron y de cosas que llegaron a sus manos, pero yo vi lo de los 80 y también lo de los 90 y, en mi opinión, los 80 están por encima a nivel creativo en cuanto a juguetes, videojuegos o películas. Si bien los videojuegos no eran como los que hay hoy en día, que son espectaculares, me parece que tenían un punto más para engancharte.

Kromic Bruck coleccionista
Figuras, vehículos y sets de la colección de Kromic Bruck

-Es que en videojuegos, en los 80 y principios de los 90 se pasó prácticamente de la nada al todo. Fue una auténtica revolución.

-Claro, acuérdate de lo que supuso, por ejemplo, la llegada de la consola Mega Drive de Sega a Europa. Yo venía de un Amstrad, así que imagínate el cambio.

-Entre tus seguidores se encuentran algunos personajes famosos del mundo del cine, como Santiago Segura y Álex de la Iglesia. ¿Los conoces personalmente?

-Pues sí, a los dos. Puedo decir que, más que seguidores, son amigos. A Álex lo conocí en Twitter, pero luego nos hicimos amigos hasta el punto de llegar a jugar juntos partidas al HeroQuest y de estar yo presente en sus rodajes invitado por él. A Santiago lo conocí antes, en 2015, cuando ni siquiera tenía la cuenta de Twitter que manejo ahora y a raíz de hacerle una entrevista tras la que intercambiamos los teléfonos; tenemos una buena relación y hablamos bastante a menudo. Gracias a Twitter conocí también a Carlos Santos, actor ganador de un Goya (por su papel como Luis Roldán en El hombre de las mil caras) y que interpretó al mítico Povedilla de la serie Los hombres de Paco, que comparte mi afición por los Masters del Universo. Carlos y yo nos hicimos íntimos amigos. Es una persona que, si ahora me faltara, notaría un hueco importante en mi vida. Tengo la suerte de que, gracias a Twitter he conocido a gente famosa y, sobre todo, de que algunos, como es el caso de Carlos, se han convertido en grandes amigos.

-¿Tienes haters que te envían mensajes negativos e insultos?

-Yo siempre busco generar buen rollito y la mayoría de la gente que me sigue y me escribe es maravillosa, aunque siempre hay personas que, desde el desconocimiento y la necedad o por la necesidad de encontrar un poco de reconocimiento, lanzan unos comentarios que las dejan a ellas más en evidencia que a ti. No me conocen de nada y se basan en prejuicios. Yo estoy seguro de que si quienes mandan ese tipo de mensajes estuvieran diez minutos conmigo se darían cuenta de lo equivocados que están. Esos comentarios estúpidos llegan, pero creo que he encontrado la forma de gestionarlos, porque Twitter se puede configurar para que sólo recibas las notificaciones de comentarios de la gente que te sigue. Así, los comentarios negativos sólo los veo cuando me da por meterme en un post. Pero lo controlo yo todo, decido lo que leo, a lo que contesto…

«Yo nací en 1978 y siempre digo que tuve el mejor timing natal. Nacer en ese año me permitió ser niño durante toda la década de los 80 y eso fue maravilloso»

-La verdad es que tus publicaciones suelen ser positivas y en tono amigable.

-Bueno, pero es porque van dirigidas a la gente que me transmite buen rollo. Siempre digo lo mismo, que nadie se confunda, yo no soy un ser de luz y tengo muy mala hostia, pero pienso lo mismo que el actor Javier Cámara, que dijo que en la vida hay que buscar decir siempre cosas positivas de la gente. Si estás en el trabajo, decirle algo positivo a un compañero; cuando te encuentras por la calle con alguien, decirle algo positivo; si estás en una tienda, esbozar una sonrisa y ser agradable… Esas pequeñas aportaciones, en nuestro día a día, tienen un efecto contagioso y hacen que las personas que reciben ese buen rollo, a su vez, lo transmitan, salvo que sean gilipollas integrales, que los hay. Somos protagonistas de nuestra vida, pero a nivel universal no somos absolutamente nada y lo único que podemos aportar a esta existencia es un poco de positividad. Si uno logra que ese positivismo llegue a tres, cuatro o cinco personas, ya ha aportado algo. Eso es lo que yo trato de hacer, ahora bien, como dije, que nadie se confunda, si me tocas mucho la moral y ese día me pillas con ganas de contestarte, a lo mejor te desarmo y te dejo en evidencia, eso sí, siempre desde la educación y no cayendo en el insulto fácil. Lo principal es ser feliz e intentar transmitir felicidad, pero si alguien viene con intenciones nocivas, como Skeletor, ahí estoy yo para sacar la espada y combatir como He-Man.

Test rápido a Kromic Bruck

-Una ciudad.

-Venecia.

-Una comida.

-Tortilla de patata.

-Un libro.

Sabina en carne viva, biografía de Joaquín Sabina.

-Una película.

Regreso al futuro.

-Un grupo de música o músico.

-Queen, como grupo, y Michael Jackson, como cantante.

-Una canción.

Beat it, de Michael Jackson.

-Un personaje histórico.

-Julio Verne.

-Una afición.

-Me gustan muchas cosas. Leer, los comics, el cine, levantar pesas…

-¿He-Man o Skeletor?

-He-Man.

-¿El Castillo de Grayskull o la Montaña de la Serpiente?

-La Montaña de la Serpiente, porque el Castillo de Grayskull lo tuve de pequeño y la Montaña de la Serpiente siempre la quise tener y fue un deseo que no pude hacer realidad hasta muchos años después.

-¿La serie mítica de Filmation o la de Revelation de Netflix?

-Me tengo que quedar con la de Filmation, que es la de mi nostalgia y mi niñez.

-¿El cine o los comics?

-Los comics, aunque el cine me encanta también. Para mí, los comics han tenido mucha más importancia, siendo el cine también muy importante en mi vida. El cine no me lo podría llevar al hospital cuando iba a ver a mi madre, en cambio un comic si podía llevármelo y estar a su lado leyéndolo.

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