La guerra de sexos está servida también en el gimnasio y es que un artículo publicado en el diario El País acerca de la inseguridad que sienten muchas mujeres cuando acuden a su centro de entrenamiento y de la posibilidad de abrir espacios exclusivamente para ellas como solución a ese problema ha desatado multitud de reacciones en redes sociales como X, tanto por parte de féminas que consideran interesante la idea como de hombres que acusan a sus compañeras de gimnasio de sexualizarse en busca de aprobación con ropa demasiado provocativa o con sus gestos y movimientos.
El polémico artículo de El País se basa, entre otros estudios y análisis, en el que realizaron Emma S. Cowley y Jekaterina Schneider para llegar a la conclusión de que los gimnasios son, con demasiada frecuencia, espacios hostiles para las mujeres debido a las miradas de los hombres y a los juicios que estos emiten sobre ellas, ya sea sobre su físico, sobre su forma de entrenar o sobre otras cuestiones.
“En el gimnasio, al igual que en otros ámbitos de la vida, las mujeres a menudo sienten que son vistas como demasiado o insuficiente, lidiando con críticas sobre su apariencia, su rendimiento e incluso el espacio que ocupan”, exponen las autoras del estudio.
Otro estudio al que se alude en el controvertido artículo, titulado Los españoles y el gimnasio, concluye que hasta un 59% de los ciudadanos que acuden al gimnasio han sufrido lo que se conoce como gymtimidation, es decir, se han sentido incómodos ante el temor de sufrir miradas indiscretas o ser juzgados. Pues bien, ese y otros análisis muestran que las mujeres con mucho más propensas a sentir ese miedo a mostrarse públicamente en ropa deportiva y realizando entrenamientos de fuerza o de otro tipo.
Los hombres responden
Como en casi cualquier polémica relacionada con cuestiones de sexo o género, las reacciones al artículo, que se hizo viral en las redes sociales, no tardaron en llegar. Además de las voces de mujeres que se sienten identificadas con las situaciones descritas y también de las que, todo hay que decirlo, aseguran no sentir ese tipo de miedo, surgieron las de hombres que acusan a muchas féminas, algunos dicen que la mayoría, de acudir al gimnasio, precisamente, para lucir su cuerpo y buscar la aprobación masculina.
«El 90% de las mujeres van al gym a exhibirse. Han convertido los gimnasios en prostíbulos. Se ponen leggins o shorts bien enterrados en el culo y la vagina con la excusa de comodidad. Lo hacen para buscar aprobación y luego victimizarse de que los hombres las acosan», comenta el usuario de X Hombre Alfa (@HOMBREALFA7), que dice haber creado su cuenta en la popular red social con el objetivo de «rescatar la masculinidad, dignidad y valor de los hombres en la sociedad y familia».
Ese mismo usuario, después de que X ocultara su anterior comentario por «incumplir las reglas», publicó otro para acompañar una serie de fotos de mujeres en el gimnasio. «Siempre son las mismas poses, la misma forma de vestirse y la misma intención de exhibirse. No van a entrenar, van a que las miren y validen. Van a ser vistas y a llamar la atención», recoge una publicación que vieron más de 18.000 personas.
Por supuesto, esos comentarios suscitaron tanto reacciones a favor como en contra. Los que se posicionaron frente al autor de los mismos defienden la libertad de las mujeres a vestir como deseen e incluso afirman que los hombres, en eso, son aún peores.
«Los tíos somos peores: le cortamos las mangas a las camisetas, nos subimos el short hasta los huevos como si fuéramos Cristiano Ronaldo antes de tirar una falta, nos ponemos a gritar en la quinta repetición como carneros en celo, nos tiramos media hora haciendo posturitas delante del espejo…», respondió Isengrim Faoiltiarna (@kualdro78).
Sea como fuere, la guerra de sexos ha estallado en el gimnasio y lo cierto es que parece complicado que los bandos de quienes defienden posturas más extremas alcancen un punto de encuentro a corto o medio plazo. Siempre quedarán, eso sí, los muchos usuarios de los gimnasios que ni intimidan ni se sienten intimidados, sean hombres o mujeres.


