RoboCop, Terminator, Indiana Jones y Batman son algunos de los personajes cuyas películas de los años 80 se convirtieron en videojuegos y, para recordar tanto los títulos proyectados en la gran pantalla como los que se crearon para ordenadores y videoconsolas, el autor Adolfo Saro, conocido en las redes sociales como Kromic Bruck y gran erudito y coleccionista de todo los relacionado con la franquicia Masters del Universo, ha escrito el libro Movies en 8-Bit: El cine de los ochenta que se convirtió en videojuego.
Con el tono cómico y riguroso a la vez que caracteriza a Kromic Bruck, cuyas primeras obras publicadas fueron un ensayo dedicado a los Masters del Universo y una novela sobre viajes en el tiempo con aroma ochentero, Movies en 8-Bit aborda la tradición que existía en los 80 (también en los 90) de que prácticamente toda película taquillera, sobre todo si era de acción, tuviera su adaptación para que la disfrutaran los amantes de los videojuegos. Aún hoy hay muchas películas que llegan, tras su estreno en el cine, a ordenadores y videoconsolas, pero el fenómeno se inició en aquella época de finales del siglo pasado y, para los nostálgicos, los videojuegos de la época actual no tienen el encanto que tenían los de entonces, con sus gráficos rudimentarios y sus melodías chirriantes.
El propio Kromic Bruck, que ya ha anunciado la publicación de su nueva obra a los más de 42.000 seguidores con los que cuenta en la red social X, define Movies en 8-Bit como «una aproximación nostálgica (y con humor) a las grandes películas de la década de los 80 que acabamos disfrutando, en versión jugable, en las pantallas de nuestros ordenadores 8-Bit» y como «un paseo por el fin de la infancia y la llegada a la adolescencia de un chaval de barrio (yo, pero podrías ser tú) obsesionado con gastarse su escasa paga semanal en los videojuegos (muchas veces infumables) que adaptaban los éxitos de taquilla de la época».
Tal y como apunta el autor en esa última frase, no todos los videojuegos basados en películas tenían una calidad equiparable al filme en el que se inspiraban. Hay infinidad de casos de productos que incluso a quienes vivían en aquella época de la prehistoria videojueguil les resultaban un tanto cutres y también hay otros, no demasiados, en los que la versión jugable superaba a la de la gran pantalla. Más allá de esa disparidad cualitativa, cualquier producto basado en una película taquillera era un éxito en aquellos tiempos y los videojuegos no son una excepción y es que ¿quién no querría en aquellos años meterse en la piel de Indiana Jones durante una de sus aventuras o disparar a diestro y siniestro por las calles de un Detroit futurista manejando a RoboCop?
Kromic Bruck, con la publicación de su nueva obra como pretexto, ha recordado lo que para él, cuando era niño en los años 80, suponía la sensación de probar un nuevo videojuego basado en alguno de su héroes del cine favoritos y desde la comodidad del hogar familiar y de quien apenas tiene responsabilidades más allá de hacer los deberes.
«Ese día estás de suerte y el casete te carga a la primera. Tienes los deberes hechos y la tarde libre. Frente al teclado de tu ordenador, tu mirada está fija en la pantalla y tus dedos sobre las teclas Q, A, O y P. Aún no lo sabes, pero recordarás por siempre esa fase del juego», relata este amante de los 80 que hará a muchos recordar lo mucho que a veces costaba poner a funcionar el videojuego y el encanto de jugar usando el teclado del ordenador en lugar de los modernos y cómodos mando que existen en la actualidad.
Ya seas un nostálgico de los 80 que ha jugado a los títulos para consola y ordenador que aparecen en la obra y visionado las películas en el año de su estreno o un gamer más joven que siente curiosidad por descubrir curiosidades sobre aquella entrañable década, Movies en 8-Bit te resultará una lectura amena con la que podrás disfrutar del cine y de los videojuegos al mismo tiempo. El libro ya está disponible para reserva en la página web de Dolmen Editorial.


