Varios centenares de antifascistas participaron en la manifestación convocada en A Coruña para protestar contra el acto en el que el político de Vox Jorge Buxadé habló ante simpatizantes y afiliados del partido. Si el objetivo de los manifestantes era el de boicotear el evento, el resultado de la protesta ha de calificarse como un fracaso y es que los agentes de la Policía Nacional impidieron que los antifascistas se acercaran a la plaza de Pontevedra en la que Buxadé apelaba a que los ciudadanos votaran sin miedo para echar al Gobierno de Pedro Sánchez.
Con banderas independentistas gallegas y de la Unión Soviética, muchos con la cara tapada y vestidos de negro y todos coreando consignas como «A Coruña será la tumba del fascismo» y «aquí están los antifascistas», así como el guerracivilista y socorrido «no pasarán», los manifestantes comenzaron a hacer acto de presencia en la céntrica plaza de Lugo cuando el reloj todavía no marcaba las 17.30 horas, momento para el que estaba fijado el inicio de la protesta. La presencia en ambos extremos de la plaza de agentes policiales, todos bien pertrechados con escudos, cascos y armas disuasorias, ya hacía prever que, en esta ocasión, no habría incidentes. Así fue y ni uno solo de los manifestantes se atrevió a plantar cara a los policías, permaneciendo todos en la plaza, cantando y gritando pero con una actitud dócil y pacífica.
Lo que sí consiguieron los instigadores de la protesta y quienes acudieron a la manifestación fue amedrentar a los comerciantes de la plaza de Lugo y de otras zonas próximas del centro de A Coruña que, ante el temor a que pudieran ocurrir incidentes, tomaron la decisión de cerrar antes de tiempo. Esta vez, ningún establecimiento resultó dañado, algo que lo que sin duda contribuyó la fuerte presencia policial.

Antes de arrancar la protesta, varios de los manifestantes repartieron octavillas en las que llamaban a no perpetrar actos vandálicos de ningún tipo y a evitar enfrentamientos violentos con la Policía y es que muchos antifascistas, no todos, consideran que algaradas y batallas campales como las que se desarrollaron hace poco más de una semana, cuando Santiago Abascal visitó A Coruña, resultan perjudiciales para su causa y beneficiosas para Vox.
Tanto manifestantes antifascistas como simpatizantes y afiliados de Vox quedaron satisfechos con el desenlace de una tarde que amenazaba con ser convulsa y que, al final, no lo fue tanto: unos por considerar que había quedado demostrado el rechazo a Vox por parte de muchos coruñeses y los otros por haber podido escuchar a Buxadé y compartir un rato con él sin que ocurrieran incidentes de gravedad.

Una vez disuelta la manifestación, hubo algunos antifascistas que sí se acercaron a la plaza de Pontevedra, aunque, cuando eso ocurrió, el acto de Buxadé ya había terminado y apenas quedaban seguidores de Vox en la zona. Durante la comparecencia del político si pudieron escucharse los acordes del himno antifascista Bella Ciao y algún que otro grito aislado por parte de ciudadanos que habían decidido desmarcarse de la protesta oficial y comparecer en el lugar de forma individual o en un grupo reducido.


