Los aficionados del Deportivo de La Coruña, equipo recién ascendido a Primera División, pueden discrepar acerca de los jugadores que deben salir o sobre los que sería interesante fichar y tener diferentes opiniones acerca de cuestiones tácticas, pero si hay algo en lo que coinciden casi todos ellos es en que el speaker que habla durante los partidos disputados en el estadio de Riazor y en los eventos y celebraciones del club merece el despido y debe, por tanto, cesar en sus funciones.
El speaker nunca fue capaz de ganarse el cariño de los aficionados, que es precisamente lo que la persona que ocupa su puesto debería hacer, y la celebración del ascenso de la tercera a la segunda categoría nacional, en la temporada 2023-2024) fue la gota que colmó el vaso. Entonces, fueron muchos los hinchas del Deportivo que pidieron, incluso suplicaron, que el speaker jamás volviera a pisar el césped de Abanca-Riazor y lo hicieron por considerar que éste buscaba un excesivo protagonismo gritaba demasiado y hacía chistes que a nadie le hacían reír. La directiva del club hizo caso omiso a todas esas críticas y este año, en los festejos del ascenso a Primera, al igual que en todos y cada uno de los partidos disputados en A Coruña, los deportivistas volvieron a sufrirlo.
El hartazgo de los aficionados del Deportivo con el speaker llega al punto de que algunos de ellos han iniciado una campaña en redes sociales, con memes y carteles incluidos, para pedir que el discutido orador se abstenga de intervenir durante el encuentro que enfrentará al club coruñés ante la Unión Deportiva Las Palmas, que será el último de la temporada y que incluirá una celebración en el estadio una vez finalice.
Un cartel con el lema Spekaer de Riazor No se hizo viral en redes sociales como X. En el mencionado montaje, en el que aparece una fotografía del speaker acompañada de texto, se exponen los motivos por los que tantos aficionados del Deportivo quieren a este trabajador del club fuera de su estadio y de todo lo que tenga que ver con el equipo blanquiazul. «Por no respetar la imagen de un club centenario, por creerse protagonista, por usar un lenguaje impropio, por convertir Riazor en un parque de atracciones, por silenciar a la afición y por ignorar la historia, la identidad y los valores del club», son los motivos por los que, según reza este cartel, el speaker debería ser despedido o, al menos, dedicarse a otra cosa.

Hay deportivistas van un paso más allá y promueven una invasión del césped de Riazor cuando el árbitro pite el final del encuentro y antes de que el speaker haga acto de presencia y comience a hablar o, como algunos dicen, a vociferar. «Invadir y que el speaker no hable. Tenemos un deber como afición», propone Baiaian (@baiaian) para los festejos posteriores al partido ante Las Palmas.
No parece probable que se llegue a ese extremo, como tampoco que la directiva atienda a la petición mayoritaria de los aficionados y y le dé pasaporte al speaker. En todo caso, lo que queda claro es que la presencia del profesional que supuestamente es el encargado de entretener y divertir al público no gusta nada al deportivismo.


