El cromo más escaso de una rutilante estrella del fútbol, una antigüedad aparecida en casa de los abuelos, una revista con chica picante en portada de hace décadas, un tebeo descatalogado e incluso el palomitero de un dinosaurio de videojuego de nombre Yoshi, casi todo vale con tal de obtener un dinero extra mediante la vente a través de plataformas como Wallapop o Todocolección y es que muchos españoles han caído en la fiebre de la especulación con este tipo de artículos.
Uno de los casos más sonados de este curioso fenómeno especulativo, que algunos ya comparan con lo que ocurre en el mercado inmobiliario, es el del palomitero con la forma de Yoshi, el dinosaurio de los videojuegos de Mario Bros, que se puso a la venta en los cines con motivo del estreno de la última película dedicada al héroe del mencionado juego de Nintendo. Tanto había gustado y tanto se había hablado del objeto antes de que saliera a la venta que fueron muchos los que vieron la oportunidad de ganar dinero con él y decidieron acudir a su cine más próximo con mucha antelación y hacerse con todos los palomiteros que pudieran cargar y pagar para luego ponerlos a la venta en internet, por supuesto, a un precio muy superior a aquel por el que ellos se los habían llevado a su casa.
Lo ocurrido con el palomitero de Yoshi desató una gran polémica e hizo correr ríos de tinta virtual en redes sociales como X, donde fueron muchos los que criticaron la fiebre especulativa de quienes pretenden lucrarse con un artículo que, aunque a muchos pueda parecerles ridículo e inservible, había generado una gran ilusión entre los fanáticos de Super Mario y de su dinosaurio mascota. Algunos de los que pusieron el grito en el cielo afirman estar entre quienes, aún guardando la cola para comprar el codiciado objeto, se quedaron sin él debido a que algunos de los que les precedían se llevaron demasiados.
«Ayer fui al cine y me quedé a una persona en la cola del bar. Llegué una hora y media antes porque me temía que se acabaran, pero aún así no lo conseguí. De las 170 unidades que tenía mi cine, muchos se las llevaban de dos en dos o de tres en tres fuera del recinto. Impotencia», escribió GerXam (@Gerxam1984).
Por lo que relatan algunos de los indignados, buena parte de los que se llevaban más de un palomitero ni siquiera entraban a ver la película a la que dicho objeto está vinculado. «De vergüenza. Nos hemos quedado sin él. Ha habido gente que se llevaba tres o cinco y ni entraba a ver la peli», comenta Ángel (@AngelDIglesia92).
A la sorpresa que generó la imagen de las colas en los cines y de las personas que se llevaban varios palomiteros sin entrar en la sala donde se proyectaba la película se sumó después la de quienes entraron en Wallapop y descubrieron los precios que alcanzaba el objeto con la forma del dinosaurio del videojuego en la mencionada plataforma: de entre 60 y 80 euros en la mayoría de los casos, de entre 100 y 200 euros, en no pocos; y, en los más sangrantes, de más de 1.000 e incluso de más de 2.000 euros.
«Tenía que verlo con mis propios ojos y sí, hay gente especulando con el palomitero de Yoshi. Lo peor es que algunos tragarán mierda y se lo comprarán. Ese es el problema de la especulación con estas chorradas», critica Dilerion (@Dilerion_Games).
La polémica del palomitero de Yoshi alcanzó tales cotas de viralidad que algunos tuiteros llegaron a comparar la especulación con el mismo con lo que ocurre con el mercado de la vivienda. «¿A que viendo esto (la imagen de una mujer cargada con varios palomiteros) no veríais mal que sólo se pudiera comprar un palomitero por entrada vendida? Pues lo mismo conla vivienda», reivindica Dramario (@dramario_).
Por supuesto, es más que probable que quienes han puesto los palomiteros de Yoshi a 2.000 euros no lleguen a venderlos, pero quienes los hayan puesto a un precio de entre 60 y 70 euros y quizás incluso los que lo hayan hecho con uno de entre 100 y 200 pueden sin duda llevarse la alegría de obtener unos ingresos pasivos nada desdeñables sólo por haber ido a un cine con antelación y haber tenido, claro está, visión de negocio.
El codiciado cromo de Lamine Yamal
Mas común que especular con un palomitero es hacerlo con cromos o trading cards de estrellas del deporte y precisamente uno de esos artículos ha estado también de actualidad en los últimos días. En concreto, lo que puso este mercado en el foco de las redes sociales fue la publicación de un coleccionista que dice haber adquirido 280 euros un cromo del joven futbolista del Barça Lamine Yamal por el que, en la actualidad, se podrían pagar más de 22.000 euros.
«Una de mis mejores compras en el coleccionismo de cartas, Lamine Yamal Rookie en PSA10 por 280 euros. Hoy vale 22.000 euros y subiendo. La importancia de tener conocimientos y estudiar el mercado si quieres invertir», dice Mancuer (@Mancuer91), el autor de la publicación, acerca del valor de la supuestamente codiciada cartal.
Lo cierto es que casi nadie discute que la carta de Lamine Yamal, la primera de la estrella que formó parte de una colección y en un óptimo estado de conservación (PSA10), tiene un gran valor. Lo que sí pusieron muchos en duda es que ese valor sea tan elevado como para que alguien pague 22.000 euros por ella. Algunos que dicen tenerla en su casa, incluso repetida, se prestaron a venderla por mucho menos.
«Yo por 22.000 euros te doy tres cartas, un besito y un te quiero grabado a fuego», comentó acerca de la publicación de Mancuer el tuitero Borja Pardo (@Borja_Pardo). Eso sí, hay que decir que las cartas cuya imagen compartió este tuitero carecen de certificación oficial que acredite su buen estado y autenticidad, algo que, como todo experto coleccionista sabe, reduce enormemente las posibilidades de venderla a un precio elevado.
Al margen de que la carta llegue a venderse algún día por 22.000 euros o no, lo que está fuera de duda es que hay coleccionistas dispuestos a pagar por algunas de estas cartas de futbolistas (también de estrellas de otros deportes) cantidades muy superiores a las que pagó quien se hizo con ellas originalmente al conseguirlas dentro de un sobre o incluso por intercambio. Encontrar personas que hacen dinero en este mercado es algo cada vez más frecuente.


