En el museo del Deportivo de A Coruña, ubicado en el estadio de Abanca-Riazor, el visitante puede admirar los trofeos que acreditan los títulos ganados por el club, camisetas de grandes jugadores, banderines y carteles de partidos memorables y también una serie de objetos menos populares y conocidos que, precisamente por eso, resultan de especial interés y que, en mayor o menor medida, forman parte importante de la historia deportivista.
Estos son 5 de esos objetos curiosos que forman parte de la colección que se exhibe en el museo del Deportivo:
Indumentaria del primer portero del Deportivo

Uno de los tesoros que alberga el museo del Deportivo es una de las equipaciones que vistió Salvador Fojón, el primer portero que tuvo el club coruñés en toda su historia. Fue la familia del jugador la que donó la gorra, el jersey, las espinilleras y las botas con las que el guardameta defendió la portería deportivista. Fojón, que además de futbolista fue uno de los impulsores del proyecto fundacional del club, nacido en un gimnasio de A Coruña llamado Sala Calvet, ejerció tras colgar los guantes como tesorero y directivo.
La trompeta de Chousa

El Deportivo tuvo en los años 70 y 80 un aficionado al que todos aquellos que acudían a ver los partidos de Riazor conocían. Se llamaba Ramón Chousa y se hizo famoso por tocar la trompeta desde su asiento ubicado en la primera fila de la grada de Preferencia Inferior. El instrumento que utilizó para animar y espolear a los futbolistas durante los partidos es otro de los objetos curiosos que pueden verse en el museo deportivista. Los que escucharon las notas de esa trompeta en directo y recuerdan al mítico Chousa sienten al verla una gran emoción y algo de nostalgia del fútbol de antaño.
Trofeo Carthagineses y Romanos

Hay trofeos, como los de Liga y Copa del Rey, que tienen importancia por lo que representan y otros que resultan interesantes por su tamaño y por su diseño. Este es el caso del gigantesco trofeo del Torneo Internacional Carthagineses y Romanos, disputado en la ciudad de Cartagena, que el Deportivo ganó en el verano del año 1995 tras imponerse de forma brillante al poderoso Bayern de Múnich con un imponente, podría incluso decirse que escandaloso, marcador de 7-0. Lo que convierte a este trofeo en algo tan especial es, sin embargo, su enorme tamaño y su forma y es que se trata de un gigantesco medallón ubicado sobre una base con forma de cubo de tamaño igualmente desmedido. Acorde a la temática histórica a la que alude el nombre del torneo, el medallón tiene un grabado en relieve que representa una cuádriga.
Camiseta de la selección española con escudo franquista

El fútbol forma parte de la historia y, por tanto, también está condicionado por la situación política de cada momento. Una prueba de que esto es así es la camiseta de la selección española que vistió el futbolista Amancio Amaro, que jugó en el Deportivo y en el Real Madrid, y que se expone en el museo deportivista. La elástica, en vez de tener el escudo al que ahora todos estamos acostumbrados, tiene el emblema franquista con el águila de San Juan, como no podía ser de otra manera habida cuenta de que el genial extremo coruñés jugó desde finales de los 50 hasta finales de los 70 del pasado siglo XX. En un tiempo actual en el que los símbolos de la dictadura están proscritos, no deja de ser curioso que este escudo se colara en el museo del Deportivo, aunque el hecho de que esa camiseta del combinado nacional la vistiera uno de los mejores futbolistas nacidos en A Coruña bien lo merece.
La camiseta del gol de Vicente, una prenda con historia

Otra de las camisetas con historia que pueden verse en el museo del Deportivo es la que llevaba puesta el mítico Vicente Celeiro cuando anotó uno de los goles más importantes de la historia del club coruñés, el que el mencionado futbolista le marcó al Racing de Santander, en el descuento (minuto 92) de un partido disputado en el estadio de Riazor en el año 1988, y que sirvió para que el Dépor se mantuviera en Segunda División y no cayera al pozo de la Segunda B. Son muchos los que defienden que el Súper Dépor y todo lo bueno que vino después jamás habría sido posible si Vicente no hubiera marcado aquel gol. A ese componente casi mitológico que tiene esta elástica hay que sumar, como curiosidad, que Vicente lanzó la camiseta al público, para enfado de un Arsenio, el entrenador deportivista, que temió que expulsaran al jugador por aquel gesto. Fue el aficionado que se apoderó de la elástica quien la cedió al Deportivo para que la exponga en su museo.


