El periodista deportivo Juanma Rodríguez: «Parece que hay que ir a por el que triunfa y, en fútbol, el que más triunfa es el Real Madrid»

Juanma Rodríguez

Juanma Rodríguez es un periodista de raza y, ante todo, una persona con principios que nunca se oculta cuando le toca decir lo que piensa, ya sea sobre fútbol y sobre su amado Real Madrid o sobre cualquier otro tema de actualidad. Cuando era pequeño ya le gustaba narrar los partidos que jugaba con sus amigos y, ahora, este comunicador cuyo medio natural es la radio se ha convertido en uno de los rostros más populares del periodismo deportivo patrio por sus memorables intervenciones televisivas en el programa El Chiringuito. Madridista desde que tiene uso de razón y declarado mourinhista, es también un apasionado del cine clásico, de la buena literatura y de la música. Aunque la fama y sus siempre sinceras opiniones le reportan el cariño de muchos aficionados, también han provocado que reciba a diario insultos y reproches con malas formas, algo esto último que lamenta pero con lo que se ha acostumbrado a lidiar.

-¿Por qué decidiste dedicarte al periodismo deportivo y cómo fueron tus inicios en la profesión?

-Es un asunto absolutamente vocacional. Ya cuando era pequeño e iba a jugar al al fútbol con otros chavales, jugaba y también narraba. Desde siempre quise ser periodista deportivo. No quería ser futbolista, ni bombero, ni torero, ni astronauta, quería ser periodista. Lo tuve siempre muy claro. Leía de arriba abajo el Marca, el AS, la histórica revista Don Balón (con la que colaboré y que ahora ha desaparecido) y, cuando terminaba, me los leía otra vez y me los estudiaba. Aunque me encantaban esas publicaciones, lo que más me gustaba era, sobre todo, la radio deportiva y era y sigo siendo un gran admirador de José María García, que creo que forjó la vocación de una o varias generaciones de periodistas deportivos. En cuanto a mis inicios, empecé en una emisora, la Cadena Rato, que ya ha desaparecido y que fue el origen de lo que hoy es Onda Cero. Allí fue donde empecé con Pedro Pablo Parrado, en el programa Goles, aunque no estuve mucho tiempo. Después pasé a otra emisora, también desaparecida, que se llamaba Radio 16, en la que estuve 6 meses. Luego siguieron 10 años en Radio España, también tristemente desaparecida, y después ya la Cadena Cope y esRadio, que es donde estoy a día de hoy. Y en televisión, por supuesto, El Chiringuito.

-Más allá de colaboraciones con prensa y televisión, se nota que esa pasión por la radio ha marcado toda tu carrera.

-Soy un hombre de radio al que le gusta mucho escribir y que un día cayó en la televisión. Parece que lo de la televisión no se me ha dado mal, pero mi vocación y el medio en el que yo me encuentro más a gusto es la radio.

-Imagino que tu amor por el Real Madrid también nació en tu infancia.

-También, claro. Mi padre era muy madridista y jugó, en los años 50, en el equipo de baloncesto del gimnasio del Real Madrid, que es algo que ahora ya no existe. Tengo una foto de mi padre entrenando en el estadio Santiago Bernabéu con el chándal del Real Madrid. Me contaba que entrenaba con Alfredo Di Stéfano, con Puskas, con Gento… Ten en cuenta que ahora uno puede conseguir una prenda oficial del Real Madrid sin dificultad alguna, pero entonces sólo tenía un chándal del Real Madrid quien estaba en el Real Madrid, así que imagínate como presumía cuando iba por la calle con él. Y claro, de casta le viene al galgo. El madridismo me lo dieron hecho.

-¿Estás a favor de que los periodistas deportivos reveléis de qué equipo sois?

-Pues sí, ¿por qué no? Creo que uno tiene que decir lo que es. Yo no cometo ningún pecado por mostrar que soy del Real Madrid. Esta es una vieja discusión que yo mantengo desde hace muchos años. A veces parece que sólo se habla de periodismo de bufanda cuando el periodista en cuestión es madridista y defiende al Real Madrid y yo digo, vamos a ver, ¿de qué equipos son los compañeros sevillanos de la Cadena SER de Sevilla? Los periodistas de Sevilla serán del Sevilla o del Betis y, por lo mismo, yo he nacido en una ciudad en la que hay muchos equipos de fútbol y soy madridista. Pero a mí se me dice que soy periodista de bufanda y a esos periodistas de Sevilla no… como tampoco se les dice a los del Barça o a los del Atlético de Madrid y eso que hay muchos. Yo trato de defender al Real Madrid, pero siempre con argumentos. Y lo que espero es un argumento, ya sea a favor en contra, de vuelta. Tengo la sensación de que al Real Madrid le pasa lo mismo que a otras grandes instituciones o personas exitosas en este país. Se ataca al Real Madrid por lo mismo que a un gran cantante como Julio Iglesias o a un gran empresario como Amancio Ortega. Parece que hay que ir a por el que triunfa y, en fútbol, el que más triunfa es el Real Madrid. Defender al Real Madrid en la España actual es casi una actitud romántica, porque no está bien visto por ser el Real Madrid el poderoso. Y efectivamente, el Real Madrid es poderoso porque 15 Copas de Europa dan mucho poder, pero también tiene una historia detrás con mucho sufrimiento y mucho trabajo para lograr lo que ha conseguido hasta ahora.

-Poder también tiene el Barça, que ha conseguido que no le pasara nada pese al caso Negreira.

-Bueno… no le pasó nada… Vamos a ver qué pasa finalmente, porque el otro día la jueza decidió no aceptar la petición del Real Madrid para ampliar la causa, pero abogados penalistas me explicaron que eso, lejos de ser un motivo de celebración por parte del FC Barcelona, es más bien todo lo contrario, porque lo que dice la jueza con eso es que ya no le hacen falta más pruebas porque ya tiene las suficientes como para tomar una decisión. Ahora a ver si hay juicio oral o no. A mí me tienen dicho que difamo al Barça cuando hablo sobre esto, pero quienes difaman al Barça son los propios directivos del Barça. Yo sólo constato un hecho: que el Barça ha pagado durante 17 años 8,4 millones de euros al vicepresidente arbitral. Eso está ya acreditado. De lo que pueda pasar en el futuro y de si alguien podrá decidir que eso es corrupción deportiva no tengo ni idea, pero a mí me dará igual lo que pase, porque, para mí, mientras no haya un castigo para el Barça, esta competición estará para siempre manchada.

«A veces parece que sólo se habla de periodismo de bufanda cuando el periodista en cuestión es madridista y defiende al Real Madrid»

-¿Por qué crees que hay aficionados de clubes con los que se ha portado peor el Barça que el Real Madrid que, sin embargo, le tienen más antipatía al madridismo?

-Hay algo que le importa al Real Madrid casi tanto como ganar y conseguir títulos, que es su imagen, que no se manche la imagen del club. Por esto es imposible que el Madrid pague al vicepresidente de los árbitros, no cabe en cabeza humana, pero, si lo hubiera hecho, tendrían que haber dimitido desde el primer al último directivo y no habría quedado piedra sobre piedra. Y el que hubiera pagado, no se podría volver a presentar jamás en unas elecciones y, aún presentándose, jamás las hubiera ganado como hizo Joan Laporta en el Barça. En líneas generales, el Real Madrid tiene un trato caballeroso con todo el mundo. No creo que haya un sólo club de España que pueda tener algún motivo de reproche hacia el Real Madrid. El Barça, en cambio, tiene un comportamiento de nuevo rico, como hemos visto recientemente con el caso de Julián Álvarez, que ha llevado a que el Atlético de Madrid rompiera relaciones. Pese a esto, el Atlético de Madrid, por esas cosas que tiene el fútbol a veces, seguirá llevándose peor con el Real Madrid que con el FC Barcelona. El Real Madrid hizo una oferta de 150 millones de euros por Julián Álvarez, le dijo el Atlético que no y se retiró. El Barça, sin embargo, hizo una oferta de 90 millones de euros, le dijeron que no y siguió, le volvieron a decir que no y siguió y ahora, con el mercado de verano ya cerrado, dicen que será en el mercado de invierno. Y no sólo pasó con este caso. También han tenido problemas en ese sentido con el Barça el Athletic Club de Bilbao, el Sevilla… A mí me gusta más el modo de comportarse del Real Madrid.

-¿Ha crecido el sentimiento antimadridista?

-En la primera etapa de Mourinho, se culpó al hecho de que él estuviera en el banquillo del crecimiento del sentimiento antimadridista, pero antimadridismo ha habido siempre. Cuando el Real Madrid iba a Bilbao o a San Sebastián hace tiempo ya recibían a su autobús a pedradas. Es que el Real Madrid es el mejor club deportivo de la historia, con grandísima diferencia sobre el segundo. Aún el otro día lo dijo Óscar Ruggeri, un futbolista que estuvo en el Madrid muy poco tiempo y y que no triunfó y que, sin embargo, manifiesta abiertamente que es el mejor del mundo de largo. Imagino que es un poco frustrante para los demás recibir al número uno. Eso también tiene algo de motivante, de crecerse ante el mejor. Supongo que esa animadversión hacia el Real Madrid es producto de todo esto.

-¿Puede haber también cuestiones políticas por aquello del centralismo?

-Pues es que eso del centralismo… Es que estaríamos metiéndonos ya en otros derroteros. ¿La capitalidad quién la quiere? Que levante la mano, que los madrileños no estamos interesados en ser la capital de España. Nosotros estamos en el centro, eso sí. Somos la meseta y estamos en el centro. ¿Quiere ser la capital Barcelona? Pues muy bien, mandemos la capital a Barcelona. A ver si se creen que ser la capital es algo especialmente agradable para los madrileños. Es que no sé a qué se refieren con lo del centralismo.

«Defender al Real Madrid en la España actual es casi una actitud romántica, porque no está bien visto por ser el Real Madrid el más poderoso»

-Aún hay gente que asocia al Real Madrid con el franquismo.

-Lo que pasa es que es justamente lo contrario. El equipo del régimen era el Atlético de Madrid, llamado entonces Atlético Aviación. El Atlético era el equipo de los coroneles de Franco. Cuando Santiago Bernabéu estaba involucrado en el proceso fundacional de la Copa de Europa, Francisco Franco no quería que el Real Madrid participara en una competición como esa y Bernabéu, en contra de la opinión de Franco, se fue a París y formó parte de la organización porque él quería independencia para su club. Al Madrid eso le costó mucho y por eso nunca ha tenido esas ayudas que sí tuvieron clubes como el Barça, que se benefició de una recalificación de terrenos que posibilitó el régimen. Es que al Barça lo rescató Franco de la quiebra en tres ocasiones. Si no llega a ser por Franco, donde está ahora el Camp Nou habría seguramente unos grandes almacenes. El Real Madrid, en cambio, tuvo que levantar su estadio emitiendo bonos que suscribían sus propios socios. Supongo que lo de vincular al Real Madrid con el franquismo viene de la necesidad de asociar el éxito a algo externo para justificar el fracaso propio.

Juanma Rodríguez esradio
Juanma Rodríguez en el estudio de esRadio / Imagen: juanma_special_one (Instagram)

-Pero esas tesis que vinculan al Real Madrid con el franquismo, aunque erróneas, pueden estar detrás del trato que el Real Madrid recibe en ciertos estadios.

-Bueno… los madridistas ya estamos acostumbrados a eso. Me hace mucha gracia lo que ocurrió con un viejo cántico que surgió en el estadio de El Molinón, en Gijón, y que dice «así, así, así gana el Madrid», porque el madridismo, muy inteligentemente, lo empezó a utilizar en su favor y, cuando el equipo hace remontadas o juega bien, se escucha en el Bernabéu. En fin, estamos acostumbrados a eso. Lo de «así, así, así gana el Madrid» resulta gracioso teniendo en cuenta que hay un club, el Barça, que pagó al vicepresidente de los árbitros. La gente del fútbol es así.

-Con respecto a lo que se canta y se grita en los estadios, ¿estás de acuerdo con la intensa campaña de La Liga para erradicar los insultos o crees que estos, siempre y cuando no traspasen ciertos límites, forman parte de la esencia propia del fútbol?

-Habría que pedirle a La Liga, que dirige Javier Tebas, que se preocupe en primer lugar del hecho de que un club haya estado 17 años pagándole al vicepresidente de los árbitros. Le preguntaría si les parece algo que está bien y si van a hacer algo al respecto y también me gustaría saber la opinión de los clubes, porque la del Real Madrid ya la sabemos, que parece que es el único perjudicado. A partir de ahí, ya se verá lo demás, porque lo contrario es como si alguien se está muriendo y se preocupa por un simple catarro. Lo de los insultos es, en este caso, el catarro. Dicho esto, yo entiendo que estamos en unos tiempos nuevos, pero lo que pone los límites de lo que se puede y lo que no se puede decir tú y yo lo sabemos y es el sentido común. Nuestro propio sentido común, sin que nadie nos diga nada, nos lo dicta. Por ejemplo, «árbitro, qué malo eres, no te enteras de nada» es algo que nuestro sentido común nos dicta que se puede decir y, en cambio, «mono» o «hijo de puta», nuestro sentido común nos dicta que no se puede decir. Lo segundo sí que me parece que hay que perseguirlo. Todos los insultos racistas, xenófobos, homófobos… todo eso sí debe perseguirse. Luego hay cosas que no deberían perseguirse porque no son perseguibles. En todo caso es algo que va con el sentido común de cada uno y La Liga lo va a tener complicado para meter en vereda a todos los aficionados de todos los clubes.

-¿Los futbolistas de antes soportaban mejor los insultos que los de ahora?

-Recuerdo los cánticos que recibía Míchel, al que le hicieron la vida imposible. Uno de los más repetidos era el de «Míchel, Míchel, Míchel maricón» y, un día, mientras lo estaba entrevistando Mercedes Milá, se escuchó a un grupo de hinchas del Atlético de Madrid que lo cantaban y él dijo: «¿Lo escuchas? Dicen Míchel, Míchel, Míchel el mejor». A ver, yo mismo, si no pudiera recibir insultos o a mí me afectaran los insultos o lo que dicen de mí a diario no podría salir de mi casa y cogería una depresión, que es probable que sea lo que quieren los que insultan, porque se habla mucho de la salud mental pero, a la hora de la verdad, no parece que sea algo que preocupe mucho.

«Mientras no haya un castigo para el Barça por el caso Negreira, esta competición estará para siempre desacreditada»

-Es que los periodistas deportivos, sobre todo los que estáis en programas de televisión como El Chiringuito y sois activos en redes sociales, también tenéis vuestra ración de insultos.

-Con lo de los insultos pasa un poco como en la película de Guerra Mundial Z, en la que si se mata un zombi aparecen otros treinta. Soy consciente de eso y de que son siempre los mismos argumentos falaces, de gente sin formación, sin cultura… Pero tengo que asumir que soy un personaje público y que, hoy en día, existe ese feedback de que cualquiera, desde una cuenta anónima de cualquier lugar del mundo, puede insultarte sin que pase absolutamente nada. Quizás llegue un día en el que esto no sea así pero yo, hasta entonces, a cualquiera que me falte mínimamente al respeto, lo bloqueo. Es que yo no quiero tener nada que ver con esas personas.

-Vinicius ha denunciado en reiteradas ocasiones los insultos racistas que recibe en los estadios, pero compañeros suyos de equipo que también son de raza negra, como Rüdiger y Camavinga no reciben esos insultos o, al menos, no tantos como él. ¿Por qué crees que hay jugadores que cosechan más odio que otros?

-Yo creo que hay un caso, que es el de Vinicius, y que luego están todos los demás. Yo no conozco otro caso como el de Vinicius en todo el deporte mundial. Vinicius es un chico que llegó aquí con 18 años, a un país distinto y con una lengua que no es la suya, a un equipo diferente y a una competición nueva y, desde el primer momento, cuando jugaba en el Castilla, ya la habían tomado con él. No sé si tiene que ver con su forma de jugar, por ser un regateador y un encarador, pero es que fue desde el primer día. No llevaba aquí ni diez días cuando el capitán del filial del Atlético de Madrid le metió un bocado en la cabeza. ¿Y sabes cómo se saldó aquel episodio? Con amarilla para los dos. El comportamiento con Rüdiger no es el mismo, por supuesto, pero es que no es el mismo con ningún otro futbolista del mundo. El caso de Vinicius es único. Es que a ese chico lo odian y de eso sí que tendría que preocuparse La Liga.

-Eres un gran aficionado al cine y en las tertulias demuestras tener conocimientos de historia y otras áreas. ¿Crees que la sociedad española actual es cada vez menos culta y que eso se traslada también al fútbol?

-Claro. El fútbol es un apéndice más de una situación general. Comparto esa tesis y creo que el panorama es verdaderamente desolador al ver la ausencia total de formación que hay en la sociedad. No pido que todos escriban como un columnista de un diario de tirada nacional, pero todos deberían saber dónde van las tildes, puntuar un texto razonablemente bien, saber dónde poner las haches y dónde no ponerlas… Lo peor de todo es que parece que da exactamente igual. Yo soy de la generación del baby boom, que somos muchos, y eso quiere decir que ya estoy más próximo a acabar que a empezar. Con esto quiero decir que la situación actual es algo de lo que tendrán que preocuparse los que vengan por detrás. Yo me recluyo en el cine clásico, en la literatura de siempre, en la música de los 70… Ahora hay muchas cosas que no entiendo, a pesar de que cuando tenía 20 años creía que siempre lo iba a entender todo. Al Bad Bunny este que está tan de moda no lo entiendo, no sé lo que dice, no vocaliza, pero es un tipo con un enorme éxito. Yo creo que no tiene nada y me preocupa que tenga tanto éxito porque es una señal de que la gente no sabe diferenciar entre el que es un buen cantante y el que no lo es. A lo mejor me estoy metiendo en un jardín, porque hay un montón de fanáticos de Bad Bunny… Pero en fin, los nuevos tiempos.

Juanma Rodríguez El Chiringuito
Juanma Rodríguez es uno de los tertulianos más famosos del programa El Chiringuito / Imagen: juanma_special_one (Instagram)

-Desde luego, si algo tienes como persona y como periodista es que nunca te pones de perfil y siempre das tu opinión, incluso sobre temas ajenos al ámbito deportivo en el que te mueves profesionalmente. Recuerdo, por ejemplo, que manifestaste que preferirías que Pedro Sánchez dejara de ser presidente del Gobierno a que el Barça, el gran enemigo de tu Real Madrid, descendiera a Segunda División.

-¿Y tú crees que hay algún madridista que me haya afeado el haber dicho eso? No me he encontrado ni un sólo madridista que me criticara por decir eso, al contrario, muchos me han dicho que estuve muy bien y que comparten conmigo esa opinión. Los que me dicen que no mezcle política con deporte son los que llevan haciendo eso desde hace más de 50 años. Yo ahí estaré combatiendo, en la pomada, hasta que llegue el día en que me tenga que retirar.

-Esa sinceridad seguro que te generó algún que otro hater.

-No, algún que otro no, muchos, Me genera muchos odiadores casi a diario. Si echo la vista atrás y me pregunto si el hecho de haberme significado políticamente me ha podido hacer daño a nivel profesional pienso que a lo mejor sí, pero es que yo tengo que decir lo que tengo que decir.

-¿Tenemos los españoles cada vez menos libertad para opinar?

-¿Te refieres a la cancelación?

-Sí, me gustaría saber si crees que hay determinadas ideas que no se pueden expresar, cosas que parece que no se pueden decir.

-La censura es terrible, pero peor aún es la autocensura, es decir, que sea uno mismo el que piensa que hay cosas que no puede decir. Es algo que me pasa incluso a mí. Yo sé que hay debates que no puedo iniciar porque no van a conducir a nada bueno, no van a querer entender lo que digo y lo van a utilizar para arremeter contra mí. Por eso hay cosas que me callo aunque sean evidentísimas.

-¿Cómo cambió tu vida desde que apareciste por primera vez en El Chiringuito?

-Había estado en otros programas, como Futboleros y Tiki-Taka, pero es cierto que El Chiringuito te convierte en una estrella. Pedrerol elige a una persona y la señala con el dedo y a esa persona la convierte en una estrella, aunque a él no le gusta que digamos eso. Ahora ya estoy acostumbrado.

-¿Te piden muchas fotos por la calle?

-Sí, todos los días. Es algo habitual y ahora ya estoy acostumbrado, aunque al principio, y Pedrerol lo sabe porque hablé con él de este asunto, me costó un poco, porque soy bastante celoso de mi intimidad. Pero ahora ya forma parte de mi escenario de habitual y o me acostumbraba o iba a tener un problema gordo. Tengo que acostumbrarme a que la gente, normalmente de forma muy amable, me pida sacarse un selfie conmigo; a que, aunque no me pidan nada, hagan comentarios o cuchicheen cuando me ven pasar; o a que, simplemente, esbocen una sonrisa, que es algo con lo que me siento muy contento. Hay mucha gente que se cruza conmigo y, de repente, me sonríe. Nosotros estamos para informar, pero también para entretener y para hacer feliz a la gente.

«Si a mí me afectaran los insultos o lo que dicen de mí a diario no podría salir de casa y cogería una depresión»

-¿Qué tal te llevas con compañeros como Jota Jordi y Cristóbal Soria, cuyas opiniones en El Chiringuito siempre son contrarias a la tuya, fuera de cámara?

-Pasa algo parecido a lo que comenté con el caso de los insultos a Vinicius. Está el caso de Cristóbal Soria y luego están el resto. Es que de ese señor prefiero no hablar.

-Así que tampoco congeniáis fuera del programa.

-Es que prefiero no hablar. Cristóbal Soria es un antimadridista recalcitrante que opina sin ningún tipo de argumento y hace su show. Luego están los demás tertulianos del Barça. Por ejemplo, con Jota Jordi puedo discrepar pero tengo una relación muy buena con él. Con Jose Álvarez, lo mismo. Incluso con Lobo Carrasco.

-Pero al margen del caso especial de Cristóbal Soria, la relación entre los tertulianos es buena.

-Hay gente que se cree que nosotros vamos a trasladar lo que ocurre en El Chiringuito a nuestra relación fuera del programa y para nada. Hay que ser muy corto de miras para pensar que nosotros vamos a trasladar nuestras discusiones futbolísticas a la vida real. Para mí el Madrid es muy importante, pero no es lo único importante en mi vida.

-Otro tema por el que diste tu opinión sin tapujos fue el del polémico beso de Luis Rubiales a Jennifer Hermoso que tanto revuelo generó y tantas consecuencias tuvo. ¿Qué recuerdas de todo aquello?

-Hay que contextualizar un poco. Yo, cuando el futbolista del Valencia Diakhaby dijo que Juan Cala le había llamado negro ya defendí que en España existe algo que se llama presunción de inocencia, es decir, que había que tener en cuenta que había la posibilidad de que Diakhaby se hubiera equivocado o se lo estuviera inventando. Pues bien, cuando yo dije aquello ya hubo mucha gente que puso en el grito en el cielo, dijeron que yo era un nazi, que era un racista peligrosísimo… Finalmente, nadie encontró ninguna imagen clara de Juan Cala insultando a Diakhaby, es más, se descubrió que el propio Juan Cala colaboraba con una ONG que ayudaba en África. Eso sí, hasta entonces, a Juan Cala se le sometió a un juicio popular y se le hizo un daño irreparable. Con el caso de Jenni Hermoso y Rubiales ocurrió algo parecido. Yo me llevaba muy bien con Rubiales, después pasé una época de mayor distanciamiento con él y ahora me vuelvo a llevar bien con él. Es decir, me llevé mal con él cuando era presidente de la Federación, Me llevé bien con él cuando era candidato a la Presidencia y me llevo bien ahora que ya no está en el cargo. Creo que Luis Rubiales hizo cosas muy bien, algunas con el fútbol femenino como destinatario, y también hizo otras muy mal y, al final, cometió una torpeza con el beso a Jennifer Hermoso, aunque en mi opinión fue absolutamente consentido por ella en un ámbito de una broma que no tenía en absoluto ningún componente sexual. También cometió una torpeza llevándose la mano a sus partes pudendas en el palco y en presencia de Su Majestad la Reina, eso no se puede hacer. A mí lo que me llamó la atención es que Rubiales acabara cayendo por eso cuando podría haber caído por otras cosas que podría haber hecho durante su etapa al frente de la Federación y que él niega. Es verdad que yo dije que en todo lo del beso había una utilización política, como la hubo con todo lo que pasó con el seleccionador Jorge Vilda, al que yo conozco bien. De repente, unas jugadoras pidieron la cabeza de Jorge Vilda y, como Rubiales no se la dio, quince futbolistas se pusieron enfermas un lunes por la noche y comunicaron que no acudirían con la selección. Cuando yo las llamé chantajistas hubo muchos que me lo reprocharon y eso es justamente lo que eran, porque lo que hicieron es un chantaje. La Federación y Vilda no cedieron a las presiones y el resultado fue que España fue la campeona del mundo y por ahí algunas no podían pasar y armaron todo. Las jugadoras, al principio, se lo tomaron todo a risa, pero después llegó la comisaria política del Partido Comunista de España y dijo que aquello (lo del beso) era gravísimo. Y entonces pasó a ser gravísimo y comenzó la utilización política que sirvió para hacerle la vida imposible a buenas personas. Buenas personas que, a lo mejor, cometieron errores, pero buenas personas. Conozco el caso de Jorge Vilda, que tiene mujer e hijas, y claro, no es algo agradable. Vilda lo ha pasado muy mal.

«El caso Vinicius es único. Es que a ese chico lo odian y de de eso sí que tendría que preocuparse La Liga»

-Y con aquello también te mostraste firme en tu opinión pese a que ésta no era precisamente la mayoritaria o políticamente correcta.

-Para mí fue muy satisfactorio ver cómo, una vez más, estaba más sólo que la una y que, pese a ello, decía lo que pensaba. Poco a poco la situación fue virando y la gente acabó dándose cuenta de que todo aquello era una chapucera utilización política cuyo objetivo era contentar a esas señoritas para descabezar a Luis Rubiales, el que no les había dado la cabeza de Jorge Vilda, y a Jorge Vilda, que no les caía bien.

-¿Cómo ves al Real Madrid de cara a esta temporada?

-Creo que el mejor fichaje del Real Madrid este año es José Mourinho. que, además de ser un gran entrenador, ahora está más hecho como persona, porque han pasado 16 años desde que llegó al Madrid en su primera etapa y todos hemos cambiado en ese tiempo. Creo que, en todo caso, si algo no le gusta nos lo hará saber y volverá a ser el Mourinho de siempre. Mourinho, para mí, es el mejor entrenador que ha tenido el Real Madrid desde Miguel Muñoz.

-Y eso que ahora ya no llevas una foto de Mourinho a los programas como hacías antes.

-No la llevo, pero tengo alguna foto mía con una foto suya en alguna habitación. Cuando llevaba la foto a los programas era un momento en el que era complicado defender a Mourinho, porque ahora todos los que eran antimourinhistas defienden a Mourinho y nos dicen a los mourinhistas de siempre que ahora no queremos a este Mourinho. No se enteran de nada. Siguen sin enterarse de nada más de tres lustros después. Como dije, Mourinho es el mejor entrenador que ha tenido el Madrid en los últimos 50 años. Este Mourinho, también. Aunque vendrán mal dadas, ya ha solucionado muchos de los problemas que tenía el equipo. Tengo mucha confianza en él y en esta temporada.

Juanma Rodríguez y Vinicius
Juanma Rodríguez posa junto a Vinicius / Imagen: juanma_special_one (Instagram)

-Eres un gran aficionado al cine y sueles hacer referencias cinéfilas en tus intervenciones. Háblame de esa pasión que tienes por el séptimo arte.

-No es nada especial. Es como si me preguntas por mi pasión por las mujeres, simplemente me gustan y eso es así. Con el cine me ocurre lo mismo. He nacido así y no he ido a ninguna facultad para tener ese gusto. Me gustan las mujeres, me gusta, el cine, me gusta el fútbol… No he es nada especial.

-Quizás, como amante del cine clásico, el cine de ahora no te guste tanto como el de antes.

-Nada, cero. Es un poco frustrante ver cómo a ciertas películas las califican como obras maestras o dicen que recuerdan al cine clásico y nada que ver. Yo no estoy para andar con tonterías. Una de las últimas películas que me recomendaron es la de Una batalle tras otra y a los veinte minutos de empezar a verla ya me preguntaba si me estaban tomando el pelo. Cuando terminó de ver todas las películas de John Ford, de Hitchcock y de los otros grandes maestros, vuelvo al principio y vuelvo a verlas otra vez. Es que lo de ahora no me aporta absolutamente nada.

«Es un poco frustrante ver cómo a ciertas películas las califican como obras maestras o dicen que recuerdan al cine clásico y nada que ver»

-¿Crees que en las películas del cine clásico se ven cosas que no se podrían ver hoy en día por esa ideología de la cancelación de la que hablaste anteriormente?

-Efectivamente, hay cosas en el cine clásico que hoy no se podrían decir. Pero en fin, en la actualidad se hacen auténticas patochadas que luego ganan doce premios Oscar. A lo mejor es que estoy yo mal de la cabeza, no lo sé.

Test rápido a Juanma Rodríguez

-Una ciudad.

-Madrid.

-Una comida.

-Arroz, en cualquiera de sus versiones.

-Un libro.

–Bartleby, el escribiente, de Herman Melville.

-Una película.

–Ben-Hur.

-Un grupo de música o músico.

-Supertramp.

-Una canción.

–Seven, de David Bowie.

-Un personaje histórico.

-Jesús de Nazaret.

-Una afición.

-La lectura y el cine.

-Una fobia.

-La mala educación.

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