Un estudio demuestra la selectividad y eficacia de las trampas para el control de depredadores en los cotos de caza

trampas caza

Zorros, urracas y jabalíes son algunos de los animales que cazadores, agricultores y ganaderos quieren mantener a raya y, para diezmar sus poblaciones, es frecuente la utilización de jaulas, lazos y otras trampas cuya selectividad y eficacia ha quedado demostrada en un estudio publicado en la revista científica Wildlife Biology y basado en una investigación financiada por la Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza).

El artículo, titulado Selectivity and efficiency of predator control methods: a case study from a Mediterranean hunting ground, analiza durante tres años, en un coto de la provincia de Badajoz, la selectividad y eficacia de distintos métodos autorizados de control de depredadores, estudiando su aplicación sobre diferentes especies y su incidencia sobre otras. El estudio completo ha sido desarrollado por la Fundación Artemisan, con la colaboración de la Junta de Extremadura y la Universidad de León.

Una de las principales conclusiones de la investigación es la elevada selectividad de las trampas de caza homologadas para depredadores cuando las utiliza personal especializado. En el caso de las jaulas metálicas empleadas para el control de la urraca se alcanzó una selectividad del 99,44 % durante las 1.410 jornadas de trampeo y en el de los lazos propulsados para el zorro, del 95,24 %.

El alcance del proyecto va más allá de la evaluación de las trampas para el control de depredadores, pues los resultados obtenidos permiten analizar también cómo evoluciona la caza menor cuando el control de depredadores se mantiene de forma sostenida. En este sentido, el estudio concluye que la captura de depredadores generalistas fue eficaz para incrementar la abundancia de perdiz roja y conejo de monte, sin observarse un efecto equivalente sobre la liebre.

En el caso de la perdiz roja, el efecto positivo se concretó, principalmente, a través de un aumento de la supervivencia de los juveniles durante sus primeros meses de vida, favoreciendo que una mayor proporción alcanzara el excedente de población apto para un aprovechamiento cinegético sostenible. Para el conejo de monte, se observó un incremento de la abundancia primaveral.

Los resultados muestran, además, que los efectos no son inmediatos. En la perdiz comenzaron a apreciarse a partir del segundo año de aplicación del control, mientras que en el conejo fueron evidentes a partir del tercero. Esto pone de manifiesto la necesidad de evaluar este tipo de estrategias a medio plazo.

El proyecto también pone de relieve que el control de depredadores debe formar parte de una gestión integral del territorio, combinándose con actuaciones de mejora del hábitat y adaptando el método, el momento y el esfuerzo de control a las características de cada especie y del terreno.

Para Fedexcaza, la publicación de esta investigación supone un reconocimiento al esfuerzo realizado para impulsar y financiar conocimiento científico aplicado a la realidad cinegética extremeña, y refuerza la importancia de seguir apostando por estudios que permitan mejorar la gestión de las poblaciones y la conservación de la fauna.

«La gestión de la fauna no puede hacerse de espaldas al campo. Las decisiones deben apoyarse en ciencia, pero en una ciencia basada en datos reales, obtenidos sobre el terreno. Este estudio demuestra que, cuando se investiga y se evalúan las actuaciones con rigor, podemos saber qué medidas funcionan, cuáles no y cómo deben aplicarse», apunta sobre el estudio el presidente de los cazadores extremeños, José María Gallardo, que añade que «Fedexcaza seguirá defendiendo que las políticas de gestión de fauna se construyan sobre evidencias científicas y sobre el conocimiento de quienes trabajan y gestionan el territorio».

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