El vídeo de unos jóvenes peregrinos que cantan por la calle reabre el debate sobre la masificación turística en Santiago de Compostela

Santiago peregrinos

Un vídeo en el que jóvenes peregrinos transitan por una calle de Santiago de Compostela cantando y ondeando banderas de España ha reavivado el debate acerca del modelo turístico que, asociado al Camino, se ha impuesto en la capital de Galicia y que ha llevado a que el centro de la urbe se haya convertido en algo que muchos no dudan en calificar como un parque temático masificado que genera molestias para los vecinos.

Los jóvenes que aparecen en el vídeo pertenecen a la pastoral juvenil San Carlos Borromeo de Madrid y la publicación del mismo en la red social X por El Barroquista (@elbarroquista), que cuenta con más de 230.000 seguidores, hizo que se hiciera viral y que se originara un encendido debate con dos posturas claramente enfrentadas: la de quienes consideran que es intolerable que los peregrinos generen tanto escándalo al entrar en Santiago y la de quienes celebran la alegría de los peregrinos y llaman amargados a quienes los critican.

El Barroquista es de los primeros, pues, en el texto que acompaña al vídeo compartido, pregunta a la comunidad tuitera acerca de su opinión con un tono que muestra de forma bastante clara que a él no le gustan tantos cánticos y bailes. «Por favor: decidme con honestidad qué os parece que los grupos lleguen así a un casco histórico Patrimonio Mundial», escribió en un texto en el que precisa que fue el propio grupo pastoral al que pertenecen los jóvenes el que publicó inicialmente el polémico vídeo.

A partir de la publicación de El Barroquista comenzaron a multiplicarse las opiniones sobre el hecho particular y, por extensión, acerca del fenómeno del turismo masivo relacionado con el Camino de Santiago. Los que se muestran descontentos con esta turistificación de la ruta jacobea, destacan que, en general, los peregrinos que llegan a Compostela gastan poco y molestan mucho. Algunos vecinos de la ciudad llegan al punto de asegurar que evitan ir al centro urbano debido a la ocupación que del mismo realizan los turistas.

«Muchos de los que vivimos en esa ciudad hace tiempo que dejamos de andar por esas calles, a las que sólo vamos por obligación. Y me jode, porque es mi ciudad. Fuimos desplazados de las viviendas, de los negocios y hasta de los espacios públicos. Y parece que tenemos que poner buena cara», comenta en X O Xan de Codesido (@XCodesido).

Algunos de los más críticos comparan los problemas que generan estos turistas jacobeos con los que causan los inmigrantes en ciudades como Ceuta y se preguntan acerca del doble rasero de las administraciones y de los medios de comunicación a la hora de juzgar ambos fenómenos. «Ni respetan, ni saben convivir, ni se adaptan a nuestras costumbres. Deportaciones masivas y devolución en caliente de peregrinos ya. Prioridad vecinal», escribió el usuario de X Deportivismo ilustrado (@ilustradorcd).

Entre los comentarios negativos aparecen también ataques a la Xunta de Galicia e incluso a las autoridades religiosas por haber permitido que el Camino de Santiago se convirtiera en lo que es actualmente. «Esto no es turismo. Es una mierda patrocinada por la Xunta de Galicia y la Conferencia Episcopal. Un buen caldero de agua es lo que merecían», manifiesta Imeneo Paz (@cousasdeimeneo).

Los reproches llegan también desde otros peregrinos que, si bien reconocen su amor por el Camino de Santiago, lamentan la deriva que éste ha tomado en los últimos tiempos. «Me parece lamentable. Para cosas como estas ya están las verbenas de pueblo. Y me sabe mal, porque voy haciendo etapas del Camino de Santiago a mi manera y, de momento, no entran en mis planes las masificadas etapas gallegas», opina Tadeus Calinca (@tadeuscalinca).

Frente a todos esos comentarios de los que atacan a los jóvenes del vídeo y, por extensión, al turismo masivo asociado al Camino de Santiago, se alzan quienes defienden que los peregrinos, siempre que guarden un mínimo de decoro y respeto, tienen derecho a expresar la alegría que sienten al llegar a su destino y quienes llaman «amargados» o «tristes» a los que se oponen a ello.

«Pues me parece una maravillosa muestra de alegría juvenil en este mundo de tristes cadavéricos que nos quieren imponer. Y ondeando banderas orgullosos de su condición de católicos y españoles. Ese optimismo levanta al mundo», expresa Jacobo Fitz-Edwards (@JFitzEdwards).

La condición de católicos de los jóvenes y las banderas de España que ondean en el vídeo son, para algunos, la causa principal por la que tanta gente se ha mostrado ofendida con los cánticos. Los que defienden esa tesis sostienen que la mayoría de los reproches llegan de personas que simpatizan con el nacionalismo gallego y con ideologías de extrema izquierda.

«Hace falta ser amargado y sectario para que te molesten unos jóvenes peregrinos que cantan al llegar a Santiago», sentencia BéyGé (@BeyGeMad), que al igual que otros tuiteros alude al «sectarismo» de muchos de los que criticaron el vídeo de la llegada a Santiago de los jóvenes peregrinos.

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