El Rayo Vallecano se queda sin estadio a falta de menos de un mes para que comience la temporada liguera y es que la Comunidad de Madrid le ha retirado al club la concesión para utilizar el recinto tras haber detectado «graves deficiencias de seguridad» y después de que la directiva rayista no haya presentado la documentación que se le había requerido al respecto.
La Comunidad de Madrid iniciará esta misma semana un proceso para acometer en el estadio de Vallecas las obras «urgentes» para subsanar las deficiencias. Puesto que parece difícil, por no decir imposible, que esos trabajos finalicen antes de que arranque la temporada, el Rayo Vallecano se verá obligado a buscar un estadio para disputar sus primeros partidos de liga como local. Los estadios de Getafe y Leganés son las opciones más probables para acoger los encuentros de los vallecanos.
El fin de la concesión es el resultado de las discrepancias entre la Consejería de Cultura y Deporte y la dirección del club. Ahora, la auditoría encargada por la Comunidad de Madrid evidencia una «situación de obsolescencia generalizada» y un «severo incumplimiento normativo» por parte de la entidad deportiva. El informe concluye que el estado actual del estadio de Vallecas «compromete la seguridad y la operatividad del recinto».
Además de alertar de las malas condiciones de seguridad del estadio que hasta ahora era la casa del Rayo Vallecano, la Comunidad de Madrid informa de que el club hizo caso omiso a varios de los requerimientos que se le plantearon desde el Ejecutivo regional, algo que «expone al recinto a posibles sanciones, y a riesgos operativos y de seguridad».

A las deficiencias estructurales detectadas, se suman las higiénico-sanitarias, pues el informe de la Comunidad concluye que el estadio de Vallecas no cumple las mínimas condiciones de salubridad. El estudio alerta, entre otras cuestiones, sobre el riesgo de legionella y del peligro de incendio en la zona de restauración, que está inutilizada y que se usa para almacenar objetos y «basuras».


