La Junta de Castilla y León libera 30 urogallos en el monte y los zorros y otros depredadores se comen 29

urogallos

La liberación de 30 urogallos realizada por la Junta de Castilla y León en el Alto Sil, una comarca que se encuentra en la frontera entre las provincias de León y Asturias, ha terminado en desastre y es que los zorros, las aves rapaces y otros depredadores han matado a 29 de ellos. Sólo una hembra ha logrado sobrevivir tras una suelta que se realizó en otoño del pasado año.

La actuación, que tenía como objetivo dar un primer paso para la recuperación de una especie que se encuentra en peligro, ha servido al menos para constatar que los depredadores son el principal peligro al que se enfrenta el urogallo, por encima de otras amenazas como la caza furtiva, los atropellos o los agentes contaminantes que llegan al medio natural.

Pese al fatal desenlace, los responsables de la suelta de los urogallos destacan que la primera fase de la actuación fue un éxito. Los 30 urogallos, criados en cautividad en un centro de la localidad leonesa de Valsemana, se distribuyeron en cinco grupos que se repartieron por la montaña leonesa y todos lograron adaptarse rápidamente al entorno, mostrando comportamientos naturales, buena capacidad de vuelo y un adecuado aprovechamiento de refugios.

Toda esa aparente adaptación se fue al traste en cuanto los urogallos tuvieron que enfrentarse a la realidad de un entorno natural compartido con sus depredadores naturales. De los 29 ejemplares muertos, está confirmado que 26 murieron por ataques de otros animales. Los zorros, con 12 ataques, ocupan el primer puesto del ranking seguidos por las aves rapaces, que causaron seis bajas, y las martas, responsables directas de cuatro muertes.

Aprender de la experiencia

Aunque la actuación no sirvió para asentar una población de urogallos en la provincia de León, la experiencia deja importantes enseñanzas y servirá para que los expertos sean más eficientes en el futuro. Queda claro que los urogallos deberán estar mejor entrenados para identificar amenazas y no ser presa fácil de otros animales, pues si algo ha quedado claro es que la acción de los depredadores es el mayor peligro para ellos.

Controlar la población de depredadores en las zonas de suelta, ya sea diezmándola previamente o escogiendo territorios con menor presencia de animales carnívoros, es otra de las vías que explorarán los responsables del proyecto para la recuperación del urogallo en futuras ocasiones.

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